Foro Alfonso Carlos I 2012. Crónica


Martes 24 de septiembre del 2012. Si en tiempos de crisis o “peñascosa pesadumbre”, cualquier tema es de suma actualidad, supongo que Vd. de nuevo habrá quedado satisfecho por venir a Toledo, unida la ocasión a formarse académicamente. 



 



La XIVª edición de los Cursos de verano del Foro Alfonso Carlos I sobre “Subsidiariedad y fueros. La participación de la sociedad civil en la vida política”, habrá cubierto sus expectativas para saber qué rumbo tomar ante la actual crisis económica, municipal, y de la Unión Europea. 



Vd. ha podido convivir tres jornadas con gente muy maja e interesante, en un ambiente adecuado para poder pensar. El convento de los PP. Carmelitas de Toledo, con sus amplias proporciones y preciosa restauración, dominando en altura el barrio que comunica con la puerta de la Bisagra, ha sido el lugar más idóneo. Toledo recibe a sus visitantes recordando su “Peñascosa pesadumbre, gloria de España y luz de sus ciudades” (Cervantes). 



La XIVª edición del Foro Alfonso Carlos I, bajo el título “Subsidiariedad y Fueros”, era necesaria ante el desmoronamiento de España y los españoles, consecuencia del desmoronamiento del Estado absorbente. La reacción o pataleta del Gobierno autonómico de Cataluña por no llegar al acuerdo fiscal que deseaba con el presidente del Gobierno español, es un signo más de este desmoronamiento 



Sin duda Vd. ha puesto sus ideas en orden, para luego trabajar, animar la formación de nuestros círculos, y practicar en nuestra vida diaria y la política. Todo menos ser espectadores pasivos.



Antes que nada, los puntuales en hora realizaron un delicioso paseo por la ciudad de Toledo, previo a la primera ponencia del viernes día 14, aunque sintiesen el bochorno de la tarde. Este día, y en todos en general, el horario se cumplió según lo previsto.



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La primera ponencia, de carácter histórico y relativa a la “Foralidad y subsidiariedad en la España de ayer”, se centró en la civilización hispánica, originada y recreada en la Reconquista, que dio origen a nuevas sociedades y entes políticos. El ponente diseccionó con paciencia la personalidad jurídica de las sociedades del Principado de Cataluña, con menciones comparativas a otros Reinos hispánicos. Abarcó la larga época del siglo VIII al XVI. La impartió por extenso don José Fermín Garralda Arizcun, que hizo de “telonero”. 



La historia de España es milenaria, como también la de los españoles Cinco Reinos hispánicos. Poco a poco, y atendiendo a las distintas circunstancias de la vida social, a partir del s. VIII se configuró una multitud de instituciones en los ámbitos rural y urbano, a veces similares a las de los otros Reinos cristianos peninsulares. Tales instituciones tenían una personalidad jurídica anterior a la política, autogobierno en la autarquía, expresaban libertades reales y unos Fueros propios que no eran concesiones de los gobernantes. Existía la “soberanía social” que después dirá Mella, reconocida, respetada y apoyada por el gobernante. La mentalidad pactista en la sociedad fue la que originó el pactismo político (tradicional) en los territorios de la Corona de Aragón (sobre los que sobre todo trató el ponente), el Reino de Navarra y el Señorío de Vizcaya. No ocurrió así en la Corona de Castilla, a pesar de que sus cuerpos intermedios eran semejantes. 



El ponente diseccionó el origen de los numerosos cuerpos sociales y políticos durante la Edad Media en el Principado de Cataluña, las limitaciones que estos ponían al gobernante, las ayudas que éste recibía de aquellos, y las ayudas del gobernante a las instituciones sociales que las necesitaban. Se trataba de un gobierno pactista, en el que el conde de Barcelona tenía la suprema potestas, que no la soberanía. Esto en el ayer, que evolucionó de forma diversa en los siglos XVI al XVIII. En realidad, en la Constitución liberal de 1812 la “soberanía nacional” o política filtró, absorbió y sustituyó la realidad social. Los carlistas debieron luchar con denuedo, sin éxito pero con significativa perseverancia, para mantener o recuperar los Fueros públicos y la personalidad de las instituciones sociales como parte de una civilización natural, hispánica y cristiana.



En el ámbito del ensayo debido a la cercanía de las fechas, en 1978 la nueva “soberanía nacional” (se ha visto que es utópica, sólo política y siempre partitocrática) arrasó el derecho privado que ya había sido actualizado y compilado en tiempos del general Franco –centralista y uniformador- durante la segunda mitad del siglo XX. El camino “in crescendo” de la falsa libertad, convertida en anarquía, dará al traste con todas las libertades reales públicas y, al fin, privadas. Es la nueva absorción paralela al capitalismo de las multinacionales. 



El coloquio estuvo muy animado. Los oyentes mostraron una honda preocupación por el presente, y quisieron iluminarlo sirviéndose de una función secundaria del conocimiento histórico. ¿En qué han quedado hoy los cuerpos intermedios? Si han desaparecido, ¿podrán “levantar cabeza”? 



Los mismos asistentes ofrecieron respuestas. La sociedad ha quedado deshecha, y sus cuerpos sociales –se empezó por la familia- han sido destrozados. Mientras todo son inconvenientes para quienes quieren reconstruir el tejido social, hoy existen élites que se regeneran a sí mismas. Ni siquiera –alguien afirmó- hay liberalismo, sino sólo partitocracia. Carlos Ibáñez recordó los serios avisos de ese singular liberal que fue Tocqueville hacia 1848, según el cual el liberalismo conduce a la creación de un poder omnímodo. A pesar de que la sociedad ha quedado absorbida por el poder político, ésta última busca y ansía libertades, sin que las Revoluciones puedan poner fin a la naturaleza humana, que reclama sus derechos. En realidad, las modernas plataformas cívicas, como “sociedades de pensamiento” al estilo del s. XVIII, no son cuerpos intermedios, sino grupos de opinión no pocas veces necesarios, surgidos en momentos de emergencia colectiva, que hacen lo que debieran hacer otras instituciones que, o están mudas –v. gr. las familias, escuelas, universidades…-, o bien no existen. ¿Quién cubrirá el vacío generado, que no sean los manipuladores políticos de ultraizquierda? Por algo Vd. ha hecho bien en acercarse a este foro. 



Tras la cena no podía faltar la tertulia en la plaza, donde alguno se fumó un buen puro, bien merecido después de toda una semana de trabajo. Suerte que tiene y, además, al día siguiente, era su aniversario de boda. Enhorabuena. 



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Del estudio de la Historia como maestra de la vida planteado el viernes, se abordaron, en la segunda Jornada, los problemas del presente: la economía, el municipio y la actual UE. Al fin del día tuvo lugar la mesa redonda. 



En la presentación, don Juan José Ibáñez Estévez, delegado de formación de la CTC y director del Foro Alfonso Carlos I, destacó la actual desestructuración de España, que llega incluso a originar un sentimiento antiespañol en zonas del antiguo Principado de Cataluña. El Gobierno liberal actual dirá que lo primero es resolver la crisis económica. A la desestructuración social y política de la sociedad, le acompañará la irresponsabilidad en las diferentes parcelas de la vida, incluido el aspecto financiero. 



La subsidiariedad está vinculada a la responsabilidad también en la captación y gestión de los recursos económicos, según explicó con un sobresaliente ejercicio de sentido común don Rubén Manso Olivar en cuanto economista.



Hoy más que nunca –dijo- resulta necesario diferenciar entre las funciones del proveer y el asegurar realizadas por el Estado. Hoy, éste se ha convertido en proveedor, aunque en la Constitución de 1978 se comprometió a ser sólo asegurador. A modo de conclusión, al Estado sólo le compete lo necesario (defensa, justicia penal, seguridad) y sólo ello debe proveer. Por eso, nadie se puede negar a pagar impuestos de lo que, quiera o no, disfruta, como es el caso de la seguridad, justicia... Todos los bienes y servicios no tan necesarios deberán ser de provisión privada, y tener un precio, pudiendo el poder civil subvencionar si es preciso. Estas subvenciones debieran hacerse al consumidor y no al productor; máxime ante el actual “maridaje” existente entre las clases política y empresarial. ¿Por qué lo que no es tan necesario se debe pagar como cliente? Sencillamente porque, si no, la demanda tiende al infinito, y se complica tanto la demanda como la provisión. Hoy la situación es la inversa de la debida: el Estado provee de todo, incluso de lo más superfluo, mientras quiere realizar todo lo que la sociedad demanda. Así se ha llegado al colapso financiero y administrativo. Pero el Estado también fracasa porque cree que el poder está en el productor, en vez de en el consumidor. Por todo ello, es necesario trasladar al consumidor la responsabilidad de su consumo. También debe existir una legislación de control o regulación, pero no de máximos porque esto encarece y hasta disuade la producción. En realidad, las leyes financieras del Estado y de cualquier ente, son las de una familia; sólo cuando se deifica el Estado, creen algunos que el Estado es diferente. 



En el coloquio hubo críticas de peso sobre la actual situación de España. Se habló de la degradación de las instituciones sociales, y que los poderes políticos no actúan impulsados por la demanda social sino por compra-venta de votos, aunque lo oculten. Así, la partitocracia mercadea con la política y la gestión. Cuando los políticos, que se turnan cada equis tiempo, pierden el poder, unos a otros se perdonan los delitos crematísticos, el derroche y su inepcia.



Es más, y de cara al futuro inmediato, como vamos hacia la quiebra del Estado, seguramente querrán engañarnos de nuevo: que no dijimos lo que se nos atribuye…, que no hicimos lo ya hecho… todo ello al más fiel estilo leninista. Pensemos también en la actual facilidad de enmascarar los datos, que permite convertir el discurso económico en algo ininteligible para la inmensa mayoría de la sociedad, a la que le basta el sentido común de la economía doméstica. 



El ponente prefirió la subvención a una gratuidad, que resulta carísima. El problema de la complicación del procedimiento de las subvenciones se puede atenuar cuando se considera que la subvención sería un mal menor -como lo es la necesidad a subvencionar-, y además se pueden simplificar o reducir las variables. 



En defensa del consumidor y atendiendo a la letra pequeña que le obligan a leer y estudiar, alguien afirmó que las empresas de crédito se han convertido hoy en empresas de estafadores. 



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El sociólogo don Javier Barraicoa explicó con profundidad, y de forma muy amena, la actual situación de “la autonomía municipal y regional”



 



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Momento de la conferencia de Javier Barraycoa



 



 



 



 



Aunque los términos federalismo y feudalismo proceden etimológicamente de pacto, el federalismo histórico nada tiene en común con el racionalista, lo que Garralda explicó con detalle el día anterior. Puede llamarse federalismo horizontal al pacto entre instituciones del mismo orden y naturaleza, y federalismo vertical al pacto entre instituciones de diferente orden jerárquico, vinculándose ambos de una manera orgánica. El federalismo “moderno” sólo hablará de vinculación de pequeños Estados centralizadores en su esfera. 



Aunque la Constitución de 1978 permita a los municipios convertirse en entidades administrativas autónomas, no es esto lo que se ha realizado. El Tratado de Maastrique (1992) recogía el principio de subsidiariedad, pero entendido de manera inversa, vaciándolo, al igual que vacía la sociedad, el municipio, y la región. Cada Estado realizará lo que no efectúe Bruselas. Ahora se ha visto que, en realidad, quien manda en la UE es el Banco Central Europeo, pues lo único que importa en Europa es la economía financiera, el Euro. En la UE hay centralismo de Bruselas pero, dialécticamente, aquella da un “salto” al reconocer la importancia del municipio.



Hoy el municipio sólo tiene competencias propias para administrar y ejercer a modo de una tutela administrativa. Como sólo pueden legislar las Comunidades Autónomas y los Estados, los Ayuntamientos no pueden hacer ordenanzas o normativas. Se dice que el municipio es bifronte, porque él mismo se debe a su Comunidad Autónoma y al Estado, originándose así un colapso legal, jurídico y práctico. Muy diferente es el sistema suizo, en el que el poder lo tiene el municipio. 



Al final de la exposición, Barraycoa realizó unas interesantes observaciones para entender bien qué sea el principio de subsidiariedad. Es una filosofía social, que afirma la sociedad como realidad y no como entelequia. No es el “Estado mínimo”, ni el triunfo del individualismo, ni se opone a la centralidad política en momentos necesarios. Por eso, la subsidiariedad sólo tiene sentido en la medida que se ordena al bien común. No es, sin más, libertad de opción (libre albedrío) sino su ejercicio, y su ejercicio recto para el bien común. Si sólo se habla de subsidiariedad para defender al individuo respecto al estatismo, el principio se quiebra. Es paradójico que los conservadores hayan hecho un discurso individualista, y que ahora se conviertan en estatistas para salvar el Euro y la economía. Crear la sociedad de arriba hacia abajo es un craso error. Desde luego, la subsidiariedad plena, aunque sea de derecho natural, sólo puede realizarse en una sociedad cristiana. 



En el coloquio un joven ingeniero observó que, hoy, las empresas se ven perjudicadas por la multiplicidad de normativas de sanidad, higiene, y medioambiente (municipio, autonomía, Estado y Bruselas), y preguntó sobre qué pensar cuando una Comunidad Autónoma (C.A.) favorece fiscalmente a unas empresas en relación con las limítrofes. La respuesta fue la siguiente. La unidad interna de mercado es compatible con niveles impositivos diferentes. Es bueno que, en las cuestiones técnicas, haya una homogeneización entre las C.A., lo que podría dejarse a los colegios profesionales, aunque estos últimos se los han “cargado”. Es muy educativo que si Vd. va a gastar, haga Vd. la recaudación, y que no sea el Estado el que recaude y transfiera los fondos a la Comunidad Autónoma, siendo a continuación la C.A. quien gaste. Por lo que respecta a las policías autónomas, son una herencia de la IIª República, un solapamiento de la guardia civil y policía nacional innecesario. 



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También estuvo presente el derecho internacional. Don Romualdo Bermejo, profesor en las Universidades de León y Navarra analizó con precisión y brevedad “El principio de subsidiariedad en la construcción europea”, que resulta difícil de entender para quien no ha estudiado las instituciones de la U.E. La referencia a este principio sólo aparece en el Tratado de Lisboa, cuando distingue las competencias exclusivas –comercial, aduanas y recursos marinos-, las compartidas y las co, no es la UE la que impone obligaciones no queridas por los Estados. La UE sólo tiene las competencias que los Estados le atribuyen. Los Estados federales como Alemania, Austria, y ahora Bélgica entienden bien el principio de subsidiariedad porque siempre lo aplicaron, según el ponente. Para saber cómo se aplica dicho principio, es importante conocer las competencias de la UE, aplicándose sobre las competencias compartidas. Ante el silencio del Tratado en un tema concreto, el artículo de flexibilidad permite reconocer competencias al ámbito inferior. 



 





Romualdo Bermejo explicando el principio de subsidiariedad en la Unión Europea



 



 



 



En el principio ha existido una evolución. Antes, en la Europa comunitaria de 1957 a 1993, el tribunal de la Unión atribuyó competencias a dicha Unión, lo cual hoy quizás no lo hiciera. Ante la inflación retórica europeísta de hace unos años, ahora se están pagando las consecuencias. En Maastrique, 1992, Art. 5 y gracias a la influencia de Alemania, se añadió este principio aplicado a los Estados, con dos párrafos y un protocolo. Ahora, el Tratado de Lisboa extiende la subsidiariedad a los niveles regionales y locales. 



¿Qué dice el Tratado de Lisboa? Cuando cada institución comunitaria tenga que adoptar alguna medida en relación con la Unión, deberá tener forzosamente en cuenta los principios de subsidiariedad y proporcionalidad. Si el acto legislativo lo pueden realizar los Estados de forma satisfactoria, las instituciones de la UE deben respetárselo por lo que respecta a las competencias compartidas. En la práctica, no todos los Estados tienen el mismo peso, cuando se trata de votar el recurso de uno u otro Estado que considera que un acto legislativo viola la subsidiariedad. En sistema está bien articulado, el procedimiento es engorroso, y en la práctica no siempre se lleva a cabo. 



El diálogo sobre el actual funcionamiento de la UE fue más vivo, extenso y aclaratorio que los anteriores. El ponente insistió que la responsabilidad es de los Estados miembros. Por otra parte, los comisarios, aunque son elegidos por los Estados y admitidos por su conjunto, trabajan por la UE y no por el Estado que les envió. Hoy la UE atraviesa un estado crítico. Hasta hoy, las abundantes situaciones críticas del pasado se solventaron con más integración. Ahora, la cuestión europea se está saliendo de cauce y quicio, pues las iniciativas en el sentido de una mayor integración sólo son de algunos Estados que atraviesan una fuerte crisis económica, con el comprensible descontento de Finlandia, Holanda, Austria y Alemania. El tema de la crisis financiera es solidaridad europea, y no afecta al Derecho de la Unión. 



 





 



 



 



La mesa redonda, presentada por don Javier Echanove, se planteó sobre “la participación de la sociedad civil en la vida política”. Se inició con la lectura de un texto de Bruno Zazo, que no pudo estar presente. Su aportación fue un análisis de la pésima situación actual, con un pesimismo aparente y al final equilibrado al incitar a poner “la carne en el asador” para, en la medida de nuestras fuerzas, salir de ella. Participaron Ibáñez Quintana, Bermejo y Garralda, además de numeroso público. 



Para Carlos Ibáñez la naturaleza reclama sus derechos, somos sociables por naturaleza, y la familia es el único refugio sólido, frente al liberalismo que todo lo ha disuelto. Es necesario confiar en la sociedad, y atender a los “brotes verdes” que sin duda surgirán, pues algo saldrá siempre en base a los verdaderos principios que debemos difundir. No debe ser que los del 15-M desvíen la justa protesta social a beneficio de una u otra terminal revolucionaria. Bermejo realizó varias precisiones sobre el concepto de Estado. Por su parte, Garralda distinguió la concentración del poder en casos de necesidad de un poder absorbente, así como la monarquía efectiva, preeminencial y autoritaria del s. XVI-XVII respecto a la monarquía absoluta. Desde luego –continuó-, si España se salva, no se salvará sola. A los pesimistas les recordó que siempre los tradicionalistas fueron “anti sistema”, que cada uno en la vida hace lo que puede y debe sin esperar ver el triunfo, y que la naturaleza reclama sus fueros. Recogió una línea de trabajo sugerida por Bruzo Zazo, pues conviene difundir nuestra memoria de lo que fue y de lo que dijimos en su día, sin que por ello podamos hacernos responsables de la ruina actual. Sólo falta que nos sustraigan el acierto de nuestros pronósticos, y que otros aprovechados –los conservadores de variado pelaje- desvíen la verdadera solución de los problemas reiniciando el camino que ha conducido a la crisis presente. ¿Quedarnos parados? Es imposible porque cada uno pertenece a una decena de instituciones sociales que debe apoyar con todas sus fuerzas. 



Otro participante se preguntó si hay héroes o hay algo más, concluyendo que hay una necesidad de convivencia que levantará una nueva sociedad desde los tiempos en crisis. También hubo críticas al funcionamiento de la Unión Europea. 



 





Momento de la Mesa Redonda coordinada por Javier Echánove.



 



 



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Llegó el domingo. El secretario general de la CTC don Javier Garisoain Otero, hubo de dar respuesta a la siguiente cuestión: “¿Crisis coyuntural o crisis del sistema? Los carlistas ante la situación actual”. La crisis actual es la confluencia de varias crisis diversas y mantenidas a largo plazo, más el atropello de cada una de las diversas crisis coyunturales. Hoy se han roto todos los lazos de solidaridad y se ha caído en una masa amorfa de individuos, que, para mantenerse artificiosamente con un sentido social, se entregan al nacionalismo o bien al Estado. El sistema liberal no puede dar más de sí porque antes tendría que corregir sus vicios originarios. 



No debiéramos entrar en el juego de los periódicos, que van a ofrecer batallas pequeñas. Es preciso mantener una visión amplia y de conjunto. Tomemos distancia sin dejarnos absorber por pequeñeces. Algunos creen que fuera del liberalismo y Constitución de 1978 no puede existir otra cosa. Para que puedan corregir su percepción, miren hacia atrás: ocho siglos de Reconquista, tres de de monarquía católica y dos de liberalismo, aunque sólo muy recientemente parece asimilado por la sociedad. Además, las ideologías actuales son fogonazos que no acaban de crear nada estable ni con solera. Por eso, tenemos que ponernos muy en nuestro lugar, situándonos en el amplio marco espacio-temporal. Profundicemos también en el hecho que España es la Hispanidad, para así no “peninsularizar” a España. Como hoy estamos tan mal, nos encontramos en la mejor situación para que se realice un milagro; que cada uno y todos juntos hagamos lo que debamos, que Dios podrá el resto. 



Existen dos expresiones que todos hemos escuchado y que pueden ser útiles: “Piensa el global y actúa en local”, mientras los “brotes verdes” van apareciendo por necesidad. Serán precisas las actuaciones siguientes:



Mantener la ortodoxia de nuestros principios: Dios-Patria-Fueros-Rey que es un lema óptimo como tal



Especializarnos en lo nuestro, que es la política. Por poca materia prima que haya, no vamos a cambiar de oficio. Si abandonamos la política porque está todo perdido, lo que hacemos es legitimar a los malos que la ocupan. La Liga tradicionalista engloba de por sí una gran variedad de actividades específicas. Nuestra esencia es que venga el rey de España a la Corte de Madrid.



Fomentar la liga tradicionalista.



Trabajar por tener medios de comunicación propios o afines. Contar lo que se hagamos. Si pensamos y queremos solucionar los problemas de muchos, es bueno que estos lo sepan.



Intentar profesionalizar las actividades. Si todo es voluntariado puro, no se avanza. Abandonemos las ideas falsas de lo que es el voluntariado. Por eso tenemos una secretaría técnica, que es necesaria. El quid de la cuestión es si pensamos o no que debemos tender a la profesionalización. El problema es delimitar el objetivo, y de él sale la financiación. 



Establecer lazos en el ámbito internacional



Por último, antes del coloquio final, Garisoain se refirió a los gestos realizados por don Carlos Javier Parma, que afirma no renunciar a ninguno de sus posibles derechos. Por ejemplo, se ha adherido a los Actos públicos de la conmemoración de las Navas de Tolosa, mientras don Juan Carlos se ha desentendido totalmente de ellos. Con todo el respeto, debemos ser firmes en los principios, pedir garantías, y actuar con prudencia. 



La Excma. Sra. María Cuervo-Arango, presidente de la Comunión, dirigió las últimas palabras, como acicate para proyectar, todo lo aprendido en el Foro, en la vida cotidiana, en la vida interna de la Comunión y en la política carlista. 



Hay que tener muchísima esperanza y seguridad –dijo-, sabiendo que todo lo que hagamos tiene una gran importancia. Por ejemplo, cuando quien tiene responsabilidad tome una decisión, es necesario contestar a quien organiza en su nombre. Es preciso cultivar la lealtad, pues el devocionario dice: quien critica lo que hace el jefe, está colaborando con el enemigo. Como todos y sobre todo quien dispone, tratamos de actuar lo mejor que podemos, hay que apoyar las decisiones tomadas. Que Dios nos ayude a seguir acertando. 



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Tras el coloquio, los participantes asistieron a la Santa Misa en la catedral de Toledo. El paseo por la ciudad, sobre la que brillaba el sol, se realizó con boinas de fiesta, rojas y blancas, propias de nuestra Comunión. Así ida. Así, vuelta. Tras la celebración, los asistentes estuvieron en la sacristía con don Braulio, arzobispo de Toledo, quien a su petición les bendijo. 



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Como otras muchas veces en su historia, el tradicionalismo (la tradición hispana) estaba de actualidad cuando desde hace unos años abonábamos la crisis. Por eso nosotros no colaboramos con la crisis, mientras anunciábamos el futuro naufragio. Sirva un ejemplo. Ahí están los artículos de el diario carlista “El Pensamiento Navarro”, relativos a “Las alegrías económicas de los partidos” (políticos) (9-III-1980), “Los Presupuestos del Estado, un escándalo permanente” (11-XI-1980), “El Mercado Común, instrumento del neocolonialismo” (23-VI-1979), sobre la futura ruina económica a causa de las autonomías (23-IV-1980), la macrocefalia del Estado (17-XII-1980), las incompatibilidades en los cargos públicos (3 y 4-XII-1980), el “fanatismo” democrático (20-XII-1980) y la “ultrademocracia” (EPN, 10-XII-1980), el “País real contra (el) país oficial” (EPN, 5-XII-1980), la sospechosa prosperidad bancaria (31-X-1980) y un largo etc. 



¿Querrán ahora engañarnos sobre las causas de la crisis, y echar tierra sobre la corrupción de muchos y del mismo sistema? ¿Habrá alguien que llene el enorme vacío creado? 



Los tradicionalistas –transpersonalistas- siempre respetaron en la tradición –tradere-, apoyaron, y sirvieron a quienes ausentes, presentes y por venir, aspiraban a ese bien común que tiene una raíz humana pero también sobrenatural, temporal y divina. Buscan al hombre completo, concreto y arraigado, buscan a Dios en Su Iglesia. Lejos de angelismos democristianos, muestran el sinsentido de la equivocada crítica de Gonzalo Redondo a lo que éste llamó tradicionalismo cultural, o bien de la identificación del Carlismo con el romanticismo como hace alguien de su escuela. Mejor sería decir que los románticos son los enemigos de la tradición hispánica: liberales, socialistas y nacionalistas, ya en sus textos ya en sus utopías. Si la sociedad hubiese seguido su propia tradición hispánica, otra cosa hubiera sido. Liberalismo, catolicismo liberal enragé, socialismo, secularización, laicismo… todo se ha ensayado con un rotundo fracaso. Sí, es significativa la actualidad de la Tradición, que no es ideología, sino que recuerdan la civilización hispánica, importante por ser vivida y por sus resultados. 



¿Seguirán en adelante los conservadores dando “gato por liebre”, como permanente tentación, por muy intelectuales, independientes y con aureola de beatitud que se presenten? Ante los excesos absorbentes, está de moda el conservadurismo liberal yankee del Estado mínimo, considerando a este como un mal necesario, y al hombre como incívico o asocial; y lo está para los que siempre buscan (¿acomplejados o poco estudiosos?) novedades fuera de su propia casa. 



Podemos empezar por nosotros mismos y “hacia afuera”, lejos del individualismo, del actual aislamiento asocial y del intervencionismo y control político e ideológico del Estado. Podemos conformar instituciones legales o supralegales entre los conocidos y profesionales, con libertades, autarquía, aspiración al bien común; instituciones que sepan pedir la ayuda necesaria a quien la pueda dar, empezando por el más cercano, sin exigir nada a cambio. Esto son los Fueros, las libertades sociales, y el principio de subsidiariedad. La XIVª edición de este Foro ha sido el lugar adecuado para plantearlo. 



En el capítulo de agradecimientos, los participantes conocen el esfuerzo de la organización, la generosidad de algunas becas concedidas, y el trabajo y antenciones de las dos secretarias -de la secretaría Técnica y del mismo Foro-, llamadas igualmente Mercedes, sin las cuales desarrollar el tema propuesto no hubiera sido posible. 



 



Ramón de Argonz.



 




 

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