Foro Alfonso Carlos I 2013

 

FORO ALFONSO CARLOS I

 

 

MORELLA (CASTELLÓN)

 

 

13 a 15 de septiembre de 2013

 

 

Es muy posible que al asistente al Foro Alfonso Carlos I, celebrado el pasado mes de septiembre, quedarse en la fiel, fuerte y prudente Ciudad Morella, punto neurálgico del Maestrazgo, le pareciese un regalo de Dios. Esta ciudad, con su rica arquitectura medieval, entró en la leyenda con el Tigre del Maestrazgo, don Ramón Cabrera, al que sobrevivió con creces en el tiempo y la memoria, porque Morella ya es un símbolo de todo un pueblo de acrisolada fidelidad, sin claudicación en los principios y en el reconocimiento a la Dinastía legítima. A los hechos históricos recordados por los asistentes, y a los símbolos manifiestos y confortables al espíritu, se le sumó el brillante sol que, sin acalorar a nadie, lució durante las tres jornadas completas.

Este nuevo Curso de verano del 13 al 15-IX-2013 ha sido convocado bajo  el título: “La aportación del Carlismo a la historia de España: pasado, presente y futuro”. Tuvo su sede en el Hotel Rey Don Jaime, situado en el corazón de la capital de la comarca dels Ports, donde todos estuvieron perfectamente alojados. Tan importante fue qué se dijo y de qué se habló, como el hecho de la convivencia en verdadera  comunión.

Convivencia con buen tiempo y buena mesa, pero sobre todo con mucha cultura, arte y música, con el estudio de la historia y de sus lecciones, con análisis de nuestra sociedad, la liga Tradicionalista y la revista “Ahora-Información”, vinculando pasado, presente y futuro –lo que hace  Tradición-, todo ello en el Eje de la celebración cristiana.

Tras la recepción, y siguiendo el plan previsto, se efectuó la visita cultural callejeando por la ciudad, hasta llegar a la basílica arciprestal de Sta. María la Mayor, situada a los pies del castillo-fortaleza. Fue el inicio del plan de la primera jornada del viernes día 13. Ubicada en la plaza Benedicto XV, esta basílica es un magnífico edificio de los siglos XIII (gótico inicial) al XVI (renacimiento). En sus muros una lápida perfectamente cuidada rinde memoria a 34 morellanos muertos en la última Cruzada.

Al guía de Santa María La Major, la arxiprestal basilica, le escucharon con detenimiento los puntuales a la explicación. La iglesia sólo permite el acceso  por dos puertas laterales situadas en el muro de la parte derecha, la principal de ellas dedicada a los Santos Apóstoles. En su interior, los presentes admiraron el único ejemplo en el mundo de un coro elevado, de bóveda casi plana, realizado por Pedro Segarra de 1406 a 1426. Más; en el petril de la preciosa escalera de dicho coro, se representa un maravilloso relieve historiando la genealogía y  nacimiento de Jesús y la adoración de los Reyes Magos, obra de Antonio Sancho y del italiano Juseph Beli (s. XV). El altar mayor presenta un grandioso retablo churrigueresco. El órgano barroco ha sido  utilizado tras su restauración por los mejores organistas del mundo. La restauración de la Iglesia y de lo mucho que contiene se va realizando poco a poco. Para terminar la visita, se accedió al museu arxiprestal, distribuido en varios pisos, que contiene pinturas de muy diverso tamaño e importantes autores, una exquisita orfebrería, esculturas, y libros de coro de canto gregoriano (s. XV). El curso comenzó, así, con muy buen pie.  

De vuelta a la sede por el trazado urbano, entre restaurados edificios, en uno de ellos se admiró una cerámica que hacía memoria de lo siguiente: “En esta casa obró San Vicente Ferrer el prodigioso milagro de la resurrección de un niño que su madre enajenada había descuartizado y guisado en obsequio al Santo (1414)”. En el museo que se dejó atrás, se conserva una pintura de gran tamaño narrando este hecho para curiosa admiración de quien la contempla.

 

 

En la primera sesión, Javier Garisoain Otero presentó la revista “Ahora-información”, de la que es director. Esta revista se lleva editando durante los últimos veinte años, es bimensual, y desde hace tiempo resulta un magnífico trabajo. Todavía su público es minoritario y se recibe por suscripción. Su divulgación no debiera ser difícil si tenemos en cuenta su gran calidad. Por eso, la dirección de la revista proyecta realizar una presentación profesional en todas las ciudades de España. Para ello, el ponente solicitó ideas al público, y  tomó  nota de las sugerencias.

Sobrepasando los boletines internos, la revista es un importante medio de comunicación hacia el exterior, ofreciendo la voz del tradicionalismo a la sociedad, sin limitarse a ser la publicación de un sector sociológico.

Javier Zazu evidenció las últimas mejoras de la publicación, pues –reconoció- sus mensajes están centrados, su lenguaje es muy actual, es entendida por todos, y con ella se podrá cumplir el objetivo de que la lean  padres e hijos. Ha pasado de ser el corpus doctrinal más serio del Carlismo en los últimos años -una publicación intelectual de gran calidad y de la que hay que agradecer mucho a todos sus directores- a ser una revista de familia y divulgación, cuyo reparto gota a gota es del todo importante.

Para Arellano, si alguno tiene recelos hacia la revista es porque ésta da a conocer algo tan proscrito como la verdad. La solución está en que tal persona se abra y fije la mirada en los tradicionalistas como si se tratasen –y así es- de la España de siempre.

Un joven levantino afirmó que si hubiera leído la revista hace 20 años no hubiera estado dando tumbos hasta encontrar lo que buscaba. Animó a  colocar la revista en las universidades, bibliotecas municipales y en donde se va a leer.

Para Echeverría, la revista tiene que convertirse en un instrumento, sencillo y fundamental, de todos los carlistas, y plasmar ideas atractivas para nuestros conciudadanos. Ello deberá ser paralelo a una inversión editorial y, por parte de los suscriptores, apalabrar la doble suscripción.

Otras ideas fueron potenciar la revista digital, y trasladar lo mejor de ella al papel por las indudables cualidades que éste que tiene.

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La primera conferencia, impartida por Santiago Arellano, se tituló: “El Carlismo en la 2ª República: la resistencia al proceso revolucionario”.

¿Qué fue del ayer en España? ¿Cómo hoy se ha llegado con creces a lo que ayer pretendieron los enemigos de Dios y de España?

Lo recogido a continuación está bajo la exclusiva responsabilidad del cronista.

Según el ponente, tanto para historiadores como para los que no lo son, resulta evidente que, entre 1931 y 1939, el Carlismo manifestó la plenitud de su proyecto y existencia.

Desde la muerte del dictador en 1975, se ha asistido a un proceso circular, hasta el punto de haberse regresado a los principios que sustentaron la constitución de 1931. La rápida transformación de la sociedad –al menos aparente- ha envalentonado las posiciones de la Izquierda, que han recuperado el rupturismo y el sentimiento de revancha. Pensemos en el nacionalismo periférico actual, la animadversión hacia la Iglesia, las actitudes contrarias a la educación y la familia, y en todo aquello que signifique desprecio a lo que por ser natural les resulta intolerable. Añádase a esto la corrupción y robo como costumbre. Pues bien, a esta España desvencijada le han puesto a las puertas de la intentona republicana de 1931 derrotada en 1939.

En la transición democrática de 1976 se declaró que todo estaba justificado con el objeto de evitar una guerra como la de 1936. Se negó la concordia realmente existente entre las masas de españoles y se volvió al mundo enconado de muy atrás. Fruto de ello, las mil concesiones realizadas en adelante dejarán a España desarbolada, transformando poco a poco la mentalidad común de la sociedad. En aras a unas  supuestas paz y progreso, la España tradicional debía ser destruida. Para lograrlo se han dicho muchas mentiras, aunque la gente con cierta edad sea testigo de todo lo ocurrido. Desde hace tiempo se manipula para que del pasado no quede ni el recuerdo, como anunció Orwell en su conocida novela 1984, llevada al cine. En este tiempo han existido personas ingenuas y ligeras, como si los enfrentamientos del s. XIX fuesen cosa de seres carpetovetónicos. Puede decirse que el profeta ha sido acallado por una multitud manipulada.

El ponente mostró el acierto de los profetas que, en 1978, dijeron lo que iba a ocurrir si se realizaba la llamada transición tal como se estaba efectuando. Ahí está la locura colectiva en la España de hoy. Por ejemplo, el actual Occidente se mueve por el juego democrático para silenciar la persecución de los cristianos en manos de los que se llaman hermanos musulmanes.

Sobre la IIª República se ha ejercido una sistemática manipulación. Si alguna vez alguien pretende restaurar en España una República liberal, lo primero que tendrá que hacer es desmitificar la República. Por ejemplo, en 1939 Manuel Azaña decía que se engañaba todo aquel que no reconocía el paulatino envilecimiento de la República, del cual no se había salvado nadie. Habían convertido la  República en una sociedad estrecha y sectaria, que quiso imponer una fuerza pasajera y no representativa de la sociedad española. Así mismo, y para el presidente republicano Alcalá-Zamora, la misma Constitución de 1931  invitaba a la guerra civil, a la pasión, a un equilibrio inestable que sustituía la construcción sólida del poder.

Según Arellano, don Vicente Pou fue una voz profética (1842) que desveló   la clave de todo lo que iba a ocurrir en el s. XIX hasta hoy. El comportamiento del proceso revolucionario siempre ha sido violento, aunque las clases moderadas le hayan impreso una aparente calma que estabiliza y asienta aquel. Sin ellos, la Revolución no hubiera podido triunfar. En realidad, la Revolución la hicieron los moderados, los hombres de la escuela política del justo medio, por lo mismo que afrancesados y patriotas tenían un mismo modelo ideológico y político.

No se trata de ser un poco más duros que la CEDA. No; existen dos tendencias irreconciliables: por un lado se encuentra el orden cristiano y el Evangelio como organización de un modelo de creyentes; y, por otro, la revolución francesa como un modelo al que no se le pone nada por delante. La guillotina es -en realidad- el símbolo del proceso revolucionario en todo el mundo, especialmente en España, pues en ésta todas las revoluciones han terminado en matanzas.

Recordó que Antonio de Lizarza, testigo de los hechos, en Memorias de la conspiración (1931-1936) afirmaba que, para los carlistas, la República no era un hecho aislado y sin explicación histórica, sino un hecho fatal, inevitable, un eslabón más derivado del liberalismo que había proscrito al primer caudillo carlista. La República constituía la extrema posibilidad de una monarquía constitucional, de modo que la misión de los “reyes fantasma” concluyó cuando la República se quitó la corona. La República en España fue más un medio de la Revolución que una forma de Gobierno. Fue el odio a España el que centró sus aspiraciones para abolir la monarquía y la religión. En efecto, la República en España era sinónimo de Revolución. Los auténticos republicanos eran una minoría, y si  muchos se hicieron republicanos fue por táctica y conveniencia, esto es, los socialistas y anarquistas como paso previo a la Revolución, y los nacionalistas periféricos como paso al federalismo o el separatismo.

También para el historiador J. L. Comellas durante la República casi no había republicanos. En realidad fue una gran revolución en ciernes con el proyecto de aniquilar y hacer imposible a España.

Según Arellano, el Carlismo no podía querer una República coronada o sin coronar, sino una Monarquía católica. Gracias a don Manuel Fal Conde en sus negociaciones con Mola, la bandera de España en 1936 fue bicolor, el régimen sería monárquico, y la religión fue reconocida como el soporte de la nación. Por todo ello, la traición posterior después de ganar la guerra, es uno de los acontecimientos más dramáticos de la España contemporánea.  

Sólo los carlistas vieron el problema de lo que se avecinaba. Sólo ellos pusieron una base popular. Ni la CEDA ni el partido Radical de Lerroux lograron parar el proceso revolucionario. Es más, los de Lerroux cayeron en la corrupción, manifestada en el caso del estraperlo. En tales fechas una cosa era apaciguar por las armas y otra avasallar por las armas.

¿Qué temas están explotando en la España de hoy?: son el religioso, la educación y la familia. ¿Y no son los mismos que durante la República? Es más, ¿de donde surgieron por entonces las masas con odiaban al cristianismo? Surgieron en el frente intelectual, pero también –hay que decirlo- entre los herederos de los estragos producidos por el liberalismo económico, causante de las desamortizaciones, las desvinculaciones etc.

Resulta muy educativo hacer un paralelo entre la Constitución de 1931 y la de 1978. La idea de Azaña sobre que España había dejado de ser católica se aplica hoy día a la política. Para él, la religión habría sido superada por la llamada modernidad y el progreso de los tiempos, de modo que aunque había muchos millones de católicos en España, sin embargo no había catolicismo en el pensamiento creador, de manera que la política sólo debía de dar respuesta a la irreligión. Así pensaba Azaña.

Los españoles se dieron cuenta que no había salida dentro de la tensísima situación creada, coincidiendo con aquello que los carlistas habían vislumbrado años antes como consecuencia de su buen conocimiento de la historia del proceso revolucionario. Por una parte, no se podían buscar vías medias si no era sucumbiendo siempre lo católico de España. Por otra, se vivía en el enfrentamiento, la persecución, y los asesinatos como el de Calvo Sotelo, realizado porque no encontraron a Gil Robles, que es a quien buscaban. En realidad, si la República no hiere, ésta no cae.

El comunismo quería hacerse con el poder e implantar en España la revolución marxista, y si Azaña siguió en el bando revolucionario fue porque pudo en él más el sentimiento de Izquierdas que su resentimiento contra los marxistas.

La pelea de ayer y hoy es si ponemos o no la voluntad de Dios por encima de la voluntad del hombre o al revés. El mundo del mercado hace herejes y el mundo del estatismo hace mártires. En la guerra se combatió por ideas, no por monarquía o República, de modo que el Viva Cristo Rey no solo era un grito de fe y bravura, sino una afirmación del primer principio para una política cristiana.

La brillante disertación del sr. Arellano fue acompañada de un animado coloquio. Tras él se disfrutó del necesario tiempo libre, yendo muchos de nuevo a la basílica arciprestal a asistir a la Santa Misa. Poco antes algunos subieron hasta el alto para contemplar un ocaso del sol como sólo los hay en Morella.

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Segunda jornada, sábado 14. La conferencia siguiente corrió a cargo de José Fermín Garralda. Trató sobre “El carlismo en el siglo XIX: lucha y esperanza”. Su ponencia ampliada se ha publicado en el blog titulado: historiadenavarraacuba.blogspot.com

 

 

¿Cuáles fueron los precedentes decimonónicos del gran conflicto de 1931 y de los graves problemas actuales en España? ¿Cómo el Carlismo, tras realizar grandes avances puntuales aún fracasando en guerras anteriores, sorteó sus posteriores retrocesos así como las numerosas trampas que le tendieron en tiempos de aparente paz? Estas últimas ¿pueden ilustrar al hombre de hoy para el mañana? ¿Cómo los diversos  períodos de aparente paz, de peligro para el Carlismo y de reconstrucción carlista, fueron cada vez más prolongados hasta el actual que ha abarca unos 75 años muy accidentados? ¿Cuál fue la Esperanza de los carlistas que les hacía ser perseverantes y faro de atracción de todos en momentos críticos? ¿Cómo las grandes heroicidades fueron preparadas en los aparentes y extensos  silencios?

Garralda repartió el esquema a seguir en su exposición, apoyada por con imágenes de power point como recurso. Para cumplir su objetivo de desvelar cuál fue, en qué se fundó, y cuándo se tuvo que cuidar especialmente esta gran virtud de la esperanza cristiana y humana, omitió las épocas floridas del Carlismo o de máxima expansión y esfuerzo (1833-1840, 1869-1872, 1931-1939), para centrarse en las épocas que se pudieran considerar socialmente de catacumbas sociales. En estas últimas, los carlistas se reconcentraron en sí mismos y, aunque hicieron propaganda, les parecía que nada o poco adelantaban hacia el exterior. Sí, este era el momento de ejercitar particularmente la virtud de la esperanza.

La pregunta que se planteó se la hizo el barón de Albi en 1897: “¿Puede el carlismo triunfar? ¿Es posible nuestro triunfo después de las contrariedades y desengaños que ha tenido la causa carlista en su largo período de lucha?”

Pues bien, para Garralda el origen de las trampas que sufrieron los carlistas fue diverso. Unas fueron las falsas promesas de los absolutistas (1814, 1823 y 1833) y los liberales (1840, 1876…). Otras fueron propias de las postguerras: la persecución, el menosprecio, la falta de agradecimiento, la necesidad de sobrevivir y acomodarse a la situación dominante, o el silencio. Unas terceras surgieron del dinamismo y lógica de los hechos en los ámbitos civil (el miedo ante la revolución anarquista tras los atentados contra Cánovas, Canalejas, Dato o don Alfonso…) y el ámbito eclesial (1851, 1881). Otras se debían a la necesidad de encontrar grandes personalidades -aunque todos los humanos estuviesen sujetos a tentaciones-, y al hecho de que algunos, como Vázquez de Mella, se tomaron demasiado en serio, o con nerviosismo, la vía parlamentaria, tendiendo a realizar finalmente pactos por otra parte indebidos (1909-1931). Por último, otras trampas se derivaron de la peculiar psicología social e idiosincrasia de los diferentes pueblos hispánicos.

El ponente repasó con hechos y dichos la respuesta esperanzada y política de carlistas como Vicente Pou, Pedro de la Hoz, Aparisi y Guijarro, los problemas de la restauración canovista liberal-moderada, las aportaciones personales de don Carlos VII, el nuevo acercamiento –a modo de ejemplo- del ex carlista Mena e Irurzun al Carlismo, las aportaciones con don Jaime III…. No se examinaron momentos bélicos y de máxima tensión, sino momentos en apariencia poco brillantes, en los que era necesario descubrir numerosos engaños solapados, y donde se debía ejercer virtudes como la Fe y la Esperanza. En sus conciencias y compromisos, en la propaganda, con el lema “El Carlismo no es un temor sino una esperanza”, y con el afán de propaganda y organización del marqués de Cerralbo, unos y otros carlistas subrayaban la lucha, las dificultades de los momentos críticos, y los motivos y caminos de la esperanza humana y cristiana.

En suma: los carlistas se reafirmaron con naturalidad en lo que eran, afirmaron la verdad política, confiaron plenamente en Dios, tomaron la política como un apostolado religioso, unieron lo social y lo político, se agruparon en torno al rey y éste ejerció como tal, y transmitieron esperanza a la sociedad para luego iluminarla. También desvelaron las obstinaciones del enemigo tanto como ahondaron en razones, no se dejaron engañar por las mil trampas siempre repetidas, a pesar de las divisiones supieron que la unión hace la fuerza, buscaron personalidades y vocaciones, y supieron que ser lo que eran, no era una losa que oprime sino que ser lo que eran, iba a ser su gran terapia de vida y eternidad. Cada cual que cumpla como bueno, que la victoria es de Dios.

La esperanza carlista radica en la Fe divina (Cristo Rey como centralidad) y humana, en la verdad de los principios, en el respeto por la realidad, en la necesidad de su aplicación a España especialmente, y en tener siempre presente la legitimidad dinástica en una política que se derrumba. Por otra parte, esta esperanza es muy razonable. ¿Por qué? Precisamente por el desastre que ha supuesto la Revolución, la política liberal moderada, la tergiversación de la tradición española que conllevan las autonomías del Estado, el falso y perjudicial malminorismo político, y la quiebra del Estado liberal-socialista que ha destrozado a España. Sí, los carlistas hoy tienen el gran consuelo de saber que todo lo que se preguntan, también se lo preguntaron sus mayores, con la ventaja de que saben cómo ellos reaccionaron.

En el turno de preguntas intervinieron Carlos Ibáñez solicitando la divulgación de la charla. José Miguel Orts se sumó al entusiasmo mostrado por los testimonios leídos, y recordó cómo siendo él joven, E. Olcina y J. C. Clemente se propusieron desmitificar a los pensadores tradicionalistas para así socavar los cimientos del Carlismo. Echanove preguntó sobre cuáles son las tentaciones antiguas reproducidas en nuestra época. La respuesta a este último fue la tentación de sesgar los principios esenciales para buscar una pretendida eficacia, y el sistema del malminorismo.

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Tras el descanso, a las 12:oo horas el profesor Javier Barraycoa, que fue presentado por el coordinador del Foro Juan José Ibáñez, disertó sobre “El carlismo frente a la revolución hedonista y subjetivista”. ¿Cuál es la situación sociológica que más caracteriza la decadencia actual?

 Como paso previo, Barraycoa dejó claro que el Carlismo no es una ideología aunque tenga pensadores, entre los cuales los hay que fueron propiamente carlistas. A ello se añade que, hoy día, el poder civil ha quedado ideologizado, hasta el punto de que tiene como modelo final el  Estado jacobino, aunque a veces se oculte. El Estado hoy  pretende educar a la persona desde sus tres añitos de vida, para poco más tarde incitarle a ser lo que aquel llama ser  libre (ser soberano de sí mismo), a tener juicio pero sobre todo crítico (el criticismo), y a no hacer mucho caso a los padres (la autosuficiencia y ruptura)… consejos que marcan a la persona cuando ésta cumple unos años. La paradoja es que este Estado, que al parecer educa en la libertad, en realidad es autoritario, y que el hombre “educado” por él llega fácilmente al agnosticismo, al nihilismo, y al hedonismo.

El autor desarrolló la importancia de las virtudes cardinales en la organización de la sociedad, y explicó a Santo Tomás y a otros autores, cristianos o no. Hoy la situación es dramática, porque si en el pasado existió incontinencia, resulta hoy se ha caído en la intemperancia, que consiste en carecer de  remordimientos cuando se actúa mal y de convertir el vicio en una segunda naturaleza. Al regularizarse la anormalidad, la persona normal es entendida socialmente como anormal. Así, el contra-elemento de orden para quienes viven en el exceso de lo amoral, es un falso orden, es decir, un orden sin finalidad que dispone dictatorialmente y además cae en las apariencias y el puritanismo.

 

 

El hedonismo en materia de sexualidad reduce al fin la sexualidad a higiene. La desaparición conceptual del mal y la supresión de la culpabilidad han conducido al malestar y a la angustia vital en nuestra sociedad. Se abre así una nueva religión que convierte a los psicólogos en sacerdotes. Un autora dice: “La psicología clínica es el primer sistema cultural que se deshace totalmente el problema del bien y del mal y que empieza a explicar los malestares por otras cusas: una psiquis herida…”. Este mundo hedonista, que siente malestar, busca no obstante la felicidad, cayendo fácilmente en el gran peligro de crear una felicidad totalmente falsa. La sonrisa ha sido sustituida por la cara de merluzo por la calle –es un decir- y la carcajada por la noche. La máquina publicitaria ha llegado a extremos de pretender construir y de-construir  la mente de los hombres.

Javier Barraycoa puso a continuación ejemplos de lemas publicitarios. Ya hay teóricos del placer, por ejemplo el placer organoléctico -mezclar placeres-, la risoterapia, hacer que los adultos sean como niños... Así el placer pierde su propio sentido, pierde su carácter de medio y su finalidad, y se convierte en un fin mezclando placeres diversos. Se llega a un mundo basado en la  dispersión y superficial. Esta sociedad hedonista fabrica una sociedad sin adultos, gente sin fuerza, muy diferente al Esto vir. Por otra parte, la curiosidad hace que los hombres deseen conocer su  futuro, conduciéndose así hacia la superstición.

Por eso, es preciso tener bien claro cuáles son los verdaderos fines y medios en el desarrollo de la vida. Cuando en la vida no hay un fin vital, surge la desesperanza, y el placer se convierte en un supuesto remedio. Cuando la Revolución Francesa degolló a Luis XVI, degolló a todos los padres de familia; eliminó la idea de paternidad y fundó una sociedad de supuestos hermanos pero sin padres. A continuación, la puesta en común fue muy interesante.

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Por la tarde, diferentes asociaciones de la Liga Tradicionalista expusieron sus trabajos y la agenda para este año: Cruz de San Andrés, Socorro Blanco, Lucha contra la usura, jóvenes universitarios y profesionales, diversas juntas…

La mesa redonda de la tarde fue moderada por Javier Garisoain. Estuvieron Amorós, Orts, Garralda, Ibañez, y Barraicoa. Las preguntas de Garisoain fueron complejas, aunque recibieron repuesta.

¿Cuál es el futuro del Carlismo? ¿Es posible que éste sobreviva sin rey? ¿Qué soluciones pueden darse a la actual de orfandad dinástica? ¿Cuál sería el papel de un "pretendiente" carlista? ¿Cómo equilibrar el realismo de reconocer nuestra pequeñez con la responsabilidad de la herencia recibida? ¿Qué sentido tiene hablar de fueros hoy en día? ¿Por qué el catolicismo liberal impide la militancia de los católicos en opciones como el carlismo?

Los asistentes dieron al Carlismo muchos años de vida, tanto como a la sociedad española de la que surge y a quien sirve. Además, los alejados no están tan alejados y la Revolución se ha hecho sobre todo desde arriba. Todos ellos se mostraron monárquicos y no entendían al Carlismo ni a España sin rey. Ahora bien, discreparon sobre cuándo los carlistas encontrarán al rey de España, si a corto, medio o largo plazo. En la acción, observaron que si los carlistas estaban a la defensiva ante el empuje de la palabra democracia, es ahora cuando pueden pasar a la ofensiva. Además, la decadencia es tan grande que los más o menos revolucionarios no utilizan argumentos políticos, sino meras caricaturas de los Fueros, la representación social, el rey y hasta de Dios. No hay que obsesionarse por los resultados, sino que cada cual va a rendir cuentas de lo que él haga y de cómo lo haga.

 

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La tercera jornada del domingo día 15, se reservó para homenajear  al general carlista Ramón Cabrera, completando así las dos jornadas anteriores. La trilogía fue: cultura, saberes y vida. Al homenaje se sumaron todos los asistentes al Foro, y muchos amigos venidos de otros lugares del antiguo Reino de Valencia. Nuestra felicitación a los valencianos organizadores de tan hermoso acto.

El Acto fue una preciosidad y la convivencia y testimonios muy edificantes. El desfile de la banda de cornetas y tambores con traje de gala se inició desde el portal i torres de Sant Miguel (1360). Siguiendo a su banderín de La Llosa de Ranes, la banda atravesó la ciudad con la expectación de los vecinos, turistas y feriantes, llegó a la basílica arciprestal, y se condujo cuesta arriba a la iglesia del convento de San Francisco, que se encuentra en proceso de restauración. Construida la basílica en el s. XIV, que tiene una sencilla factura y techumbre de madera de acuerdo con el ideal franciscano, los asistentes dirigidos por la banda  atravesaron el claustro por restaurar y llegaron a los pies del castillo levantado sobre una inmensa roca. Ahí se encontraron ante la imagen ecuestre de Cabrera.

Después del homenaje y los discursos, se asistió a la Santa Misa en la capilla de la basílica, donde reposan los restos del Ilmo. D. Francisco López Borricón, obispo de Mondoñedo, vicario general castrense de los Ejércitos carlistas, fallecido el 17-XII-1839. No en vano muchos hijos de la Iglesia estaban en las filas carlistas, amén de que la Causa de don Carlos era en primer lugar de la Religión.

La comida de hermandad se celebró en el hotel  Rey don Jaime, a cuyos postres tomaron la palabra Manuel Porcar, José Miguel Orts en un precioso discurso testimonial y hondamente sentido, Jesús J. Blasco, y don Javier Garisoain.

 

 

El Foro Alfonso Carlos I es una realidad amplia y abarca muchos aspectos de la vida social. Quizás nunca como ahora se vió con tanta claridad que se puede realizar un acto de carácter histórico como el homenaje a Cabrera pero no historicista, y que se puede descubrir el pasado como se hizo en el Foro pero sin quedarse ni anclarse en él. El presente y el futuro carecerían del debido sentido de no estar debidamente orientados, y arraigados en la transmisión viva de las generaciones. Los problemas actuales sólo podrán superarse desde la realidad de las cosas de España, y desde la verdad de las distintas ramas del saber y de la vida concreta, incluida lógicamente la verdad teológica. ¿Un lema?: trabajar sin cesar llenos de esperanza hasta que Dios quiera, que por Él y los nuestros va.

Se puede ver un video sobre el Foro Alfonso Carlos I 2013 en este enlace.