FIDES CTC nº 13. 5 de noviembre de 2000. Apostilla a Juan Domínguez

Apostilla a Juan Domínguez, presidente de la AVT en Valencia

Sr.Director de DIARIO DE VALENCIA

Mi distinguido amigo:

En primer lugar, en esta primera comunicación con Diario de Valencia, le felicito por la oportunidad y el acierto de la nueva empresa periodística valenciana. La cabecera de ese periódico es especialmente querida por los carlistas valencianos, de quienes fue portavoz en el primer tercio del siglo XX. Por otra parte la presencia de María Consuelo Reyna en el DdeV garantiza una continuidad moral con el estilo que mereció hace dos años que el Círculo Cultural Aparisi y Guijarro de Valencia la distinguiera por su defensa de las causas valencianas y de la vida desde su inicio natural.

El domingo, 15 de octubre, publica DdeV una interesante entrevista de M.C. Reyna con Juan Domínguez, presidente en Valencia de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Al manifestar su opinión sobre el nacionalismo vasco el entrevistado lo relaciona conceptual y valoralmente con el carlismo. Esta desinformación nos duele especialmente a los carlistas, sobre todo por venir de una víctima del terrorismo sedicentemente nacionalista, quien nos merece todo respeto y simpatía.

Pero en aras de la verdad, hemos de puntualizar al Sr. Domínguez, que la identificación que hace entre nacionalismo vasco y carlismo es errónea, al margen de los sentimientos que cada uno de estos movimientos le suscite. Tanto es así que la cosmovisión de uno y otro son contrapuestos y el término “carlista” es utilizado por los

nacionalistas como insulto. Recuerde el presidente de AVT que el Carlismo se sustenta sobre tres ideas-fuerza: Dios, Patria-Fueros y Rey legítimo. Ninguno de ellos, ni siquiera el alcance del primero es similar en ambas formaciones. El PNV se presenta como demócrata cristiano aconfesional, a pesar de sus recientes conflictos con la Internacional Demócrata Cristiana. La Comunión Tradicionalista Carlistaasume, en cambio, el compromiso de la confesionalidad católica. Para el carlismo los fueros son la causa formal de la Patria, que se entiende referida desde el marco municipal hasta el de “las Españas”, tal como las entendía la Monarquía Tradicional. El nacionalismo vasco restringe su concepto de “nación” a una quimérica Euskalherría, basada en la etnia y sin fundamento histórico alguno. En cuanto a la legitimidad del poder político, es cuestión que, por tratarse de España, no afecta a los planteamientos nacionalistas, indiferentes, por otra parte a la forma de Estado. Para el carlismo la legitimidad de origen y de ejercicio es condición del derecho a reinar.

Por otra parte los carlistas tenemos respecto a la Asociación de Víctimas de Terrorismo una vinculación que a la vez nos entristece y nos enorgullece: En la primera etapa de la llamada transición, ETA escogió de entre nuestros militantes y simpatizantes a buena parte de sus objetivos. Y entonces sus familias y su partido recibieron menos solidaridades y simpatías que ahora. Incluso se estilaban las manifestaciones de autodenominados demócratas con gritos de “¡Eta, mátalos!”. Si el Sr. Domínguez lo desea, le haré llegar nombres concretos de nuestros nuevos Mártires de la Tradición.

Espero que antes de vincular al nacionalismo vasco con el carlismo nuevamente, el Sr.Domínguez se documente. A su disposición tiene a la Comunión Tradicionalista Carlista.

Le saluda atentamente,

José Miguel Orts Timoner

Presidente de la Comunión Tradicionalista Carlista del Reino de Valencia

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