Presentación del libro “Requetés” en Barcelona

28 de febrero. (http://jaumevivesvives.blogspot.com). El pasado 29 de enero tuvo lugar el acto de presentación del libro “Requetés, de las trincheras en el olvido”. El acto fue convocado por la Hermandad del Tercio de Nuestra Señora de Montserrat, en el Hotel Husa de la Isla, a las 11:30 de la mañana, pero la gente ya impaciente por poder asistir empezaba a presentarse a la sala a las 9:30.
La sala, con capacidad para 150 personas, ya estaba llena media hora antes de comenzar el acto, y como era de suponer, fueron muchos los que tuvieron que estar de pie y fuera de la sala siguiendo el transcurso de la presentación. Me atrevería a decir que llegamos a ser unos 200-250. 

Mn. Joan Bladé
El acto, fue presidido por Mn. Joan Bladé (presidente de la hermandad), quien después de iniciar el acto con el rezo de un Ave María, presentó al resto de personalidades con quien compartía mesa, los autores del libro (Víctor Sierra-Sesúmaga y Pablo Larraz ) el vicepresidente de la Fundación Ignacio Larramendi (Luis Hernando Larramendi) el periodista y escritor (José Javier Esparza) el secretario de la hermandad (Jaume Vives Trabal) y por último contaba con la presencia de un ex combatiente del Tercio (Felio A. Vilarubias ). Aunque también contábamos con la presencia de otros ex combatientes asentados entre el público, como Francisco Pozo y Rosario Jaurrieta.

 
Jaume Vives Trabal
Mn Joan Bladé Piñol, una vez hechas las presentaciones, pasó el micrófono a Jaume Vives Trabal. Don Jaime inició su parlamento, haciendo referencia a las bodas de oro que se celebran este año, del mausoleo y cripta de Montserrat, en honor a los requetés caídos.
Como dijo Jaime en el parlamento, “la Hermandad nació para levantar este relicario, dando así cumplimiento al voto de guerra expresado por los requetés del Tercio de Nuestra Señora de Montserrat, en pleno combate. Ser enterrados a los pies de la Virgen de Montserrat, bajo la protección y amparo de la cual, ofrecieron sus vidas, por Dios, por España, por nuestra Tierra Catalana, por sus costumbres y tradiciones cristianas “.

Tras el parlamento, tomó la palabra Luis Hernando Larramendi, quien introducirnos en el proyecto del libro y nos presentó sus autores. También pero, fuimos partícipes de alguna anécdota que nos contó de su abuelo, y compartió con nosotros el origen y sentido de la fundación creada en honor a Ignacio Larramendi. Esta, nació en 1986, y entre sus objetivos, encontramos la investigación de la influencia histórica de la acción del carlismo en la sociedad española.
Luis Hernando, ya finalizando su discurso, dijo palabras tan bonitas como éstas: “… Porque a pesar de todos los que han colaborado con este libro, los auténticos protagonistas son los requetés y margaritas, incluidos o no en el libro, cuyas vidas, cuyos ejemplos de generosidad, de abnegaciones, de idealismo, de entrega, de sacrificio, de religiosidad, de deseo de hacer cosas por el bien común, son los que, primero, se permitieron que estos tercios de requetés existiesen, y luego, han permitido ser recogidos a través de estas fotografías y estas entrevistas que han culminado en este precioso libro. Y cuando uno lee el libro, y lee las historias, ve que estás están llenas de pureza, de nobleza, de ideales y las compara con el mundo circundante que Tenemos ahora, pues uno no puede dejar de percibir una distancia absolutamente abismal, entre aquello, y no diré ausencia de valores, sino exaltaciones de contravalores en que se encuentran en la sociedad que vivimos “.
Luis Hernando Larramendi finalizaba su intervención con la lectura de un magnífico texto, escrito por su abuelo, de un libro que hasta 1952 no le fue permitido publicar. Son 40 líneas, que nos animan a seguir el modelo de aquellos requetés y margaritas que vivieron durante, antes y después de la guerra. Y que finalmente culmina, con una frase que deja patente la vigencia e importancia del carlismo hoy en día: “… Entre tanto, hoy exonerado, proscrito, incautado, en prision, combatido, fusilado, asesinado, perseguido, traicionado, calumniado, silenciado y vendido durante más de un siglo, dado por medio muerto mil veces, solo el Carlismo no ha muerto, no ha muerto nunca, porqué es la vida política española, natural, de origen divino, la tradición inmarcesible de la España eterna “.

Don Felio Vilarrubias
Después de esta brillante intervención, tenía la palabra Don Felio Vilarrubias, ex combatiente del Tercio de Montserrat. Último en vida y edad del Tercio. Primero, nos explicó la gran alegría que producía en sus compañeros, el pensar que serían enterrados bajo el manto de la Moreneta, les llenaba el corazón saber que al morir tendrían la paz de estar con la Virgen y con el Corazón de Cristo , “para los requetés ha sido éste el premio más grande, ni las medallas, ni los honores, ni los Aplausos, sentir el calor eterno de Nuestra Madre Moreneta, que nos cobija y nos alienta”.
A continuación, nos hizo saber, la emoción que le produjo la lectura de la carta de un ex combatiente republicano, que decía que al escuchar por la noche, en las trincheras del requeté, después de la oración, el canto del Virolai, más de un excombatiente había pasado a las filas de los carlistas, para escuchar el Virolai, “porque aunque estaba en otro frente, el escuchar el canto de la Madre, en la Tierra en que se perseguía y destruía todo lo que era de Cristo y por tanto de María, el corazón se removía y iba a los brazos del Tercio de requetés, a buscar, no a los hombres, sino a buscar el “abrigo” de María, ya ella se entregaban, no entregaban solamente a una bandera ya un color determinado, se entregaban a Ella. Porque se luchaba por la Virgen, se luchaba, para que nuevamente a las masías, vivieran la tradición, que nos habían querido arrancar y destruir desde el siglo pasado con el funesto liberalismo “.
Don Felio decidió antes de terminar su turno de palabra, recordar un detalle, que un periodista, que precisamente no es de los nuestros, Arturo Pérez Reverte, ha publicado en el siguiente texto:
“Lo que hace tan valiosa Requetés es que Pablo Larraz y Víctor Sierra recogen esos estimonios y dejan el juicio último al lector. El libro plantea lo que, en mi opinión, es el único modo decente de alejar los fantasmas perversos de Nuestra Guerra Civil: no juzgar a los protagonistas por sus ideas, sino por sus actos. En ese sentido, lo que hace aún más importante esta obra monumental es que casi todos los recuerdos provienen de hombres y mujeres muertos al poco de dar  testimonio. Eran los últimos carlistas supervivientes de la guerra, y habría sido una lástima que sus vidas se hubiesen perdido para siempre en esta España analfabeta, oportunista, elemental, que confunde memoria histórica con rencor histórico. Y es curioso: en Requetés no se reconoce a los vencedores, porque en realidad sus protagonistas no lo fueron. Tras utilizarlos como carne de cañón, el franquismo los relega al olvido: y los ex combatientes carlistas no se beneficiaron de los privilegios que la nueva casta nacional, llevada del cortijo, disfruta sin límites. Quizá eso, un aire triste, de resignación, recorre las páginas del libro. Una melancolía encarnada a la perfección en la figura de ese pastor navarro que, mucho tiempo después, vuelto a sus ovejas tras jugarse la vida peleando durante tres años, no conserva otro privilegio que echar en su pobre morral los prismáticos de un oficial del Ejército Rojo que requisó en la batalla del Ebro “.

Y acabó después de la breve lectura de un poema que le escribió uno de los autores, Víctor Sierra, añadiendo un comentario final maravilloso, que hizo saltar las lágrimas a muchos de los que le escuchaban, y que no reproduzco a continuación porque perdería la viveza y sentimiento que realmente tuvo al ser pronunciado. Su intervención finalizó con un aplauso de aquellos que nunca acaban, y que son reflejo de los sentimientos que lo que ha hablado ha despertado en los oyentes.

Víctor Sierra Sesúmaga y Pablo Larraz
Ahora ya, por fin, tenía la palabra uno de los autores del libro, Víctor Sierra, quien nos explicó el proceso de elaboración del libro. Los dos autores, llevaban años contactando con los últimos excombatientes carlistas que aún quedaban vivos. Fue un proceso nada fácil, conseguir la vivencia de estos ex combatientes durante la guerra. Era lento y laborioso, pero después de muchos esfuerzos lograron recopilar testimonios de unos 215 testigos, aproximadamente. El libro sólo contiene 65. Por lo tanto podemos hablar de un libro de verdadera MEMORIA HISTÓRICA, pues recoge las vidas de aquellos que vivieron aquella época en las primeras filas de combate: los hospitales atienden a los heridos de ambos bandos y en la retaguardia. No es un libro con verdades a medias (la peor de las mentiras) o tergiversaciones, tampoco es un libro que busque la descalificación de los del bando republicano, sino que es una recopilación de experiencias vividas por los que vivieron aquello, explicando los hechos como fueron y como los vivieron. Aquel que dude de la validez histórica y “científica” del libro, le animo a que lo lea.
Víctor Sierra dió, al igual que Jaume Vives, un interesantísimo discurso que culminó con la lectura del poema de un carlista, Martín Garrido Hernando, voluntario del Tercio de Burgos-Sangüesa.
El otro autor, Pablo Larraz, también hizo la lectura de un parlamento, en el que habló de los requetés que habían entrevistado en la confección del libro y narró algunas historias que le contaron, y otros que él mismo vivió estando con los entrevistados. Pablo hizo mención especial a Rosario Jaurrieta, una margarita valiente y llena de energía, aunque ahora, a pesar de su avanzada edad, que estaba presente entre el público.
Tenía ahora la palabra Jose Javier Esparza, periodista, escritor, y actualmente colaborador en el telediario nocturno de la cadena Intereconomía. Del largo discurso que pronunció, me gustaría quedarme con una de las frases finales:
“Hoy, la Misión, deberia ser la misma que antaño, hacer visible la bandera (las aspas), lo que permitio que decenas de miles de personas acudiésemos a ella, porque mientras esta bandera sea siendo visible, seguirán vivos los brazos que puedan enarbolarla, el día que esta bandera desaparezca, ese día, se habra perdido mucho más que una guerra, se día se habra perdido la Esperanza”.

 
José Javier Esparza
“Un libro como Requetés, viene a traer esperanza, viene a recordar que siempre hay españoles, dispuestos a luchar por una idea profunda y trascendente de España, los españoles y la Humanidad en general. Que esta idea profunda y trascendente es la que nos legaron nuestros bisabuelos, nuestros abuelos, nuestros padres, que en este consuelo se ha hecho realidad con más luz que en cualquier otra parte y que mientras siga existiendo el banderín de enganche no se habra perdido nada, este es el gran valor de Requetés”.
De entre el público se levantó Rosario Jaurrieta, margarita venida de Navarra, la historia de la que aparece en el libro, y con la vitalidad que le es característica dijo:
“Dicen nuestros enemigos, que en España no hay carlistas, y carlistas saliendo como de una fragua chispas, pero a la fragua hay que trabajarla, o sea que a nosotros nos toca continuar el carlismo, porque el carlismo es inmortal”.
Después, cedieron la palabra a Francisco Pozo, quien contó la muerte de su padre, y leyó el resumen de un libro que él mismo escribió y presentó al premio internacional de carlismo de la Fundación Larramendi anteriormente ya mencionada.
Finalizada ya, la también brillante intervención de Francisco Pozo, el secretario de la Hermandad, Jaume Vives Trabal, agradeció la presencia al acto de todos los asistentes, y devolvió el turno de palabra a Mn. Joan Bladé para que clausurara el acto.
Éste agradeció también la presencia a todos los asistentes, a los que le acompañaban en la mesa presidencial y los que estaban al público, en especial a los ex combatientes presentes en el acto, y a Jaume Vives y Guillermo Elizalde, personas que hicieron posible la organización y desarrollo del acto.
Cuando Mn. Juan terminó su largo y precioso discurso, los asistentes al acto se pusieron de pie y cantaron el Virolai a la Virgen de Montserrat, mientras en la pantalla que había detrás de la mesa presidencial se iban proyectando imágenes de los requetés y margaritas de aquella época. La gran mayoría de ellas, imágenes presentes en el libro.
Cuando el canto del Virolai terminó, un grupo de asistentes inició con un tono enérgico el canto del Oriamendi, al que posteriormente se unirían el resto de asistentes.

Y ya sólo queda finalizar este escrito con un,

¡Viva Cristo Rey!

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