31 enero 2014 – Presentación en Pamplona del libro “Combatientes requetés en la Guerra Civil española”

1. En el incomparable marco del Casino Central de Pamplona, que domina una plaza del Castillo 

unida,a través de la avenida Carlos III, al Monumento de Navarra a sus Muertos en al Cruzada, se 

ha presentado el libro póstumo del profesor Julio Aróstegui Sánchez, titulado Combatientes 

requetés en la Guerra Civil española (1936-1939), publicado por La Esfera de los Libros (2013). 

El volumen es extenso pues consta de 969 páginas, con numerosas fotografías inéditas. Este 

libro actualiza los contenidos y, en su edición, corrige erratas de ese otro libro titulado Los 

combatientes carlistas en la Guerra Civil española (1936-1939), publicado por el mismo autor 

en la editorial “Aportes” en el año 1991 (1). Por otra parte, este libro completa y es completado 

por este otro título de gran éxito editorial: Requetés. De las trincheras al olvido de la misma 

editorial, de autores destacados como Pablo Larraz Andía y Víctor Sierra-Sesúmaga, que han 

trabajado con detalle la “historia oral” de los voluntarios iniciada por Jesús María Ibero. La 

presentación del libro ha estado a cargo de Luís H. de Larramendi, y se ha celebrado el 31 

de enero ante un numeroso público. 

2. Luís Hernando de Larramendi, Vicepresidente ejecutivo de la Fundación Ignacio Larramendi, hizo patente las mejoras del nuevo libro respecto a su primera edición de 1991. Suyo es el In memoriam que inicia la obra, pues hace un año falleció su autor dr. Julio Aróstegui, concretamente el 19 de enero de 2013, después de trabajar intensamente sobre un libro que -ya actualizado- se presenta de nuevo al público. La Fundación Ignacio de Larramendi, tiene por objetivo impulsar el conocimiento histórico según permiten las fuentes históricas y se realiza conforme a la metodología más adecuada al efecto. Para el presentador, resulta muy pernicioso interpretar el ayer con los criterios de la actualidad, y más todavía si se pretende juzgar y hasta condenar lo que ocurrió en el pasado. Lo único necesario en el ámbito de la ciencia histórica es ofrecer los hechos sin tergiversarlos, sin apriorismos, y dejando la interpretación de los mismos a cada lector –siempre si por su cuenta y riesgo la desea realizar-. Pernicioso es también el maniqueísmo de agrupar a los agentes de la historia en buenos y malos, como si se tuviese un conocimiento omnipresente de todos ellos. Algo muy diferente son los afectos personales de quien promueve el mundo de la cultura y del mismo lector. Cada cual tendrá sus propios sentimientos. 

Por su parte, el ponente no ocultó que se sentía personalmente identificado con el espíritu y la ilusión que tenían los voluntarios de la historia narrada en este voluminoso libro. Lógicamente él no quisiera que volviesen las contiendas civiles. 

Sea lo que fuere, es de justicia reconocer el heroísmo e ingente esfuerzo, las luchas y trabajos, las realidades e ilusiones de todos los que desfilan en las páginas de los Combatientes requetés en la Guerra Civil española (1936-1939). 

3. El dr. Don Manuel Martorell, escritor, historiador y periodista, autor de Retorno a la lealtad: el desafío carlista al franquismo (Actas, 2010) y del interesante estudio “Los papeles de la Junta” Central Carlista de Guerra sobre la represión de retaguardia (Aportes, nº 72, 2010), mostró la gran oportunidad de la reedición ampliada de este libro, cuyo autor se ha basado en documentos de primera mano, es decir, en fuentes primarias como son las Actas, diarios y documentos originales de los Tercios de requetés. Muchas veces –dijo- la actuación de los requetés se ha explicado de una forma simplista, identificándoles, unos con la represión en la retaguardia y otros con el franquismo. En realidad, unos y otros se equivocan totalmente. Por una parte, los requetés se dedicaron a combatir en el frente militar. Por otra, está la pregunta de si existió una división funcional del trabajo; es decir, los requetés ocupados de las trincheras, y, por otro lado, la Falange (FE) y los monárquicos alfonsinos ocupados de los Ayuntamientos navarros. Pues bien, una supuesta división del trabajo tal no responde a los hechos. En efecto, la ocupación de FE de los Ayuntamientos discurrió en paralelo al aumento de choques entre falangistas y carlistas. No en vano, los requetés rechazaban los símbolos etc. impuestos por el Decreto de Unificación de 1937. Ello les hacía entonar canciones en desfiles militares sabiendo a ciencia cierta que no iban a gustar a las nuevas autoridades. Por eso, hubo carlistas encarcelados durante la guerra, por lo mismo que don Manuel Fal Conde y el príncipe regente don Javier fueron expulsados de España. También es llamativo que no pocos requetés protestasen ante sus mandos porque ellos luchaban en el frente mientras que eran otros los que ocupaban el poder. Sí, se les respondía: “- Cuando acabe la guerra hablarán los muertos”. Pero en realidad “hablaron los vivos”, es decir, los interesados en ocupar cargos en el nuevo Estado. Por otra parte, los carlistas se irán dividiendo. Así, por un lado actuará la Junta Central de Guerra de Navarra, y por otro la Junta Nacional dirigida por el príncipe regente don Javier. Mientras la Junta de Guerra de Navarra se integró en FET y de las

JONS, la Junta Nacional no siguió ese camino, y algunos de sus miembros comenzaron a trabajar en la reorganización de la Comunión Tradicionalista. De ésta manera y después de la guerra, los de la Junta Nacional y otros navarros como Joaquín Baleztena (antiguo jefe Regional que fue desplazado por la Junta de Guerra) protagonizaron el mayor enfrentamiento con el Régimen franquista. 

4. Don Víctor Sierra-Sesúmaga, coautor con Pablo Larraz Andía también presente- del magnífico libro Requetés. De las trincheras al olvido (La esfera de los libros, 2010), que sin duda se completa con el presentado en Pamplona, ofreció un precioso testimonio personal por fundado y sincero. Revivió cómo de la amplia y cuadrangular Plaza del Castillo, bajo la balconada del salón donde se presentaba el libro, salieron los Tapas interiores que “ponen rostro” a los muchísimos nombres heroicos que desfilan por el libro. Tercios de requetés hacia Somosierra y otros tantos erizados lugares del Sistema Central sobre Madrid capital… y cómo muchos voluntarios dejaron sus vidas en los campos de batalla. Volviendo al libro de Aróstegui, recordó cómo algún importante historiador dijo en su día que era maravillosa la frialdad como estaba escrito. 

El ponente recordó cómo tras su primera lectura, el libro editado en 1991 le pareció aséptico y en ello un demérito. Sin embargo, dicha asepsia le parece ahora un acierto, por dejar constancia fría y objetiva de una riada de hechos, nombres propios y lugares. Es así como se desmontan las frecuentes fábulas extendidas en el país Vasco como moneda corriente sobre la guerra civil. En su sequedad, este libro da poco pie a las fábulas. Ni siquiera Aróstegui ha querido mostrar el ideario de los voluntarios. De tanto reunir aparato gráfico, Víctor Sierra-Sesúmaga dice haber visto en los rostros de los requetés, en su vestimenta, en sus símbolos… los motivos que les llevó al máximo sacrificio como era salir de la comodidad y la rutina para practicar la defensa extrema y armada. Ya mostraba el insigne carlista guipuzcoano Dorronsoro, en el siglo XIX, que “Con vosotros están” cuantos aman a Dios, la Patria y tienen una familia y pueblo que defender y a los que servir. “Yo, como soy carlista, sé que los requetés lucharon con nobleza, desinterés y limpieza… y eso me llena de orgullo”, exclamó para finalizar. 

Sierra ha cuidado rigurosamente los pies de fotografías, identificando con detalle personas, lugares y fechas, lo que siempre 

es una tarea difícil. ***

5. Don Pablo Larraz Andía, autor de varios libros interesantísimos sobre personajes, instituciones y hechos carlistas, y coautor del ya citado Requetés, explicó qué era el requeté como hombre libre y voluntario carlista, sus motivaciones, su concepción de la guerra, cómo entendía la disciplina, sus costumbres, el entusiasmo, espíritu y alegría que siempre le caracterizó, su Nuevos rostros de las otras cubiertas interiores… coraje en el combate, su valor a veces temerario, el uso habitual de la lengua materna (castellano, vasco, catalán… según el pueblo). Sí, pocos movimientos políticos habrán tenido un cancionero tan rico como los carlistas. Súmese a ello el compañerismo entre todos. En su amena intervención, Pablo Larraz dio voz a varios protagonistas conforme a los testimonios escritos que nos han quedado. 

*** Por su parte, el dr. Don Jesús A. Martínez, Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid, explicó con la claridad del docente y la fuerza de quien cree lo que dice, el método de trabajo del profesor Aróstegui así como la significación de su obra. Aróstegui, autor de más de 250 trabajos, quiso corregir los fallos de imprenta de su obra publicada en 1991 y ampliar su libro con nuevas aportaciones. Su muerte el 19-I-2013 no dejó truncado su laborioso trabajo porque ya lo tenía terminado, incluyendo además una lista de lo que se debía finalizar. 

¿Qué tiene de nuevo esta segunda edición? En primer lugar, se trata de una actualización –edición corregida, mejorada y aumentada- de una obra fruto del trabajo de varias décadas, pues su preparación comenzó en 1974. A la edición de 1991 se han añadido ahora dos capítulos iniciales que ofrecen el marco debido a toda la obra. Tras la obligada introducción y los debidos reconocimientos (pág. 21-28), el primer capítulo analiza “La historiografía sobre el Carlismo en la Guerra Civil” (p. 29-43) y el siguiente se explaya sobre “Los antecedentes” (p.45-128) de la guerra. En segundo lugar, el libro está trabajado con un gran rigor y es escrupuloso del dato, sin que por eso el libro pueda ser catalogado de aséptico. Como el Carlismo ha sido un fenómeno de masas, el autor ha incorporado el Carlismo como tema historiográfico en las universidades, concretamente a la historiografía social de temas españoles.

6. Junto a la Plaza del Castillo, de donde salieron los voluntarios requetés en defensa de la Religión perseguida, de España, de los Fueros de Navarra y a las órdenes de Alfonso Carlos I. Puede decirse que el “¡Volveré!” de don Carlos VII en 1876, que con tanta ironía recuerdan algunos historiadores, se hizo realidad sesenta años después en 1936. La historia del Carlismo es el eje de todos los trabajos de Aróstegui, desde que en 1970 publicó su tesis doctoral relativa al Carlismo alavés en la guerra civil. Para construir el relato histórico el autor utiliza rigurosamente todos los datos que desde luego no selecciona previamente, tampoco pone las conclusiones antes de los datos, ni utiliza cualquier tipo de apriorismos. 

Por otra parte, el profesor Jesús Martínez, que ha trabajado en ultimar la preparación del libro conforme a las indicaciones de Aróstegui, constató que el conocimiento histórico se ha plasmado habitualmente desde el poder. Es lo que se ha llamado la “historia oficial”. Ahora bien, como el Carlismo nunca ha participado en el poder -tampoco desde 1937-, ello ha exigido precisamente recuperar la historia de las gentes sin Historia. Para lograrlo se ha tomado la voz del nativo como éste mismo se planteó las cosas, inmerso en la realidad que vivía. Tampoco –añadió- se puede plantear la historia con juicios éticos: los carlistas sabían lo que hacían y los historiadores no deben distorsionarlo, sino ser notarios de todo ello. El profesor Jesús Martínez dejó constancia del gran mérito que en la confección de este libro han tenido los pioneros Ángel Lasala Perruca –médico y veterano carlista aragonés, fallecido en 1962- y Fco. Javier Lizarza Inda – inspirador y mecenas al que todos conocimos-. Ambos empezaron a reconstruir la historia de las unidades carlistas en los años cincuenta –concretamente en 1956- adelantándose al método de la “historia oral”. Fue a partir de sus datos, más los explorados en diferentes archivos 

públicos, como Aróstegui, ayudado de otras personas, estudió, redistribuyó y recatalogó los fondos Lasala-Lizarza entre 1975 y 1980, pudiendo así ofrecer una visión más global sobre la actuación de todos los Tercios de requetés durante la contienda. 

El libro plantea la cuestión del requeté, el voluntariado, describe al combatiente, identifica quiénes fueron los combatientes, analiza la para-7. Presentación en Pamplona del nuevo libro Combatientes requetés… (20013) de Julio Aróstegui Sánchez. 

Por José Fermín Garralda 7 militarización de la política y la militarización del voluntariado, precisa el origen y vida de las distintas unidades, su despliegue en su contexto histórico y sus proyectos. Es así como Aróstegui hace descansar el protagonismo del libro en los voluntarios, convirtiendo su obra en un liso y llano homenaje a quienes vivieron una enorme experiencia que marcó sus vidas. Concluyendo, según el profesor Jesús Martínez, el principal autor del libro es Julio Aróstegui (q.e.p.d.), su libro es un regalo historiográfico, entra de lleno en el debate académico, y no busca hacer “equilibrios” dialécticos sino ser fiel al método histórico. *** Para terminar, Luís H. de Larramendi retomó -ya como colofón- el hilo poético abierto por los ojos del alma, y recordó unos versos del poeta nicaragüense Rubén Darío sobre España, pues auque los carlistas nunca ganaron y nunca gobernaron –otra cosa son algunas particularidades que aceptaron el orden existente desde 1939-, sin embargo, mostraron libremente qué querían y por qué luchaban y vivían, continuadores siempre de la tradición de DiosPatria-Fueros-Rey. 

Aportemos nosotros el decir que el mayor cambio del libro, respecto a la primera edición de 1991, reside en sus dos primeros capítulos, pues las 47 primeras páginas del libro de 1991 son sustituidas por las 133 primeras páginas del segundo. También cambia la estructura del final, se añaden abundantísimas notas (p. 833-899), se ponen las fuentes y bibliografía al final el texto (p. 901909) (2), y se añaden dos cuidados índices uno toponímico (p. 911-942) y otro onomástico (p. 943-969), publicados no obstante en su día en la revista “Aportes” (3). Súmense a ello las preciosas fotografías a color y otras de época. Al año siguiente de publicarse la oceánica y meritoria obra de Julio Aróstegui en 1991, Fco. Javier Lizarza Inda realizó –desde la amistad con el autorinteresantes precisiones y mejoras al contenido de dicho libro (4). No queremos ser descortés al indicar que, en el texto y sobre todo en las abundantes notas al capítulo relativo al análisis bibliográfico del libro Combatientes requetés…, nos extraña algún calificativo personal y el tono de algunos juicios hacia diferentes obras, como en su día también nos extrañó la apostilla a la obra de Ricardo de la Cierva en Los combatientes carlistas (v.- I, pág. 70), y otro 

comentario desafortunado en 1994 sobre cierto libro titulado Las guerras carlistas (1993), fruto de los Cursos de verano de El Escorial organizados por la Universidad Complutense en 1992 (5). Dicho sea esto desde el afecto al autor –que tras su fallecimiento deseamos repose en la Casa del Padre -y la valoración de su obra. *** Tras las palabras de los intervinientes no se abrió desde la mesa un coloquio formal, porque enseguida los asistentes iban a optar por otro de diferente naturaleza: el de la amistad. No hemos dicho que el salón estaba lleno de asistentes y que las conversaciones anteriores y posteriores al acto estuvieron muy animadas. Al acabar la presentación, muchos compraron animosamente el libro, que está impreso con una gran calidad, y lo adquirieron al adecuado precio de 32 euros. El vino español prolongó la velada en el Casino Central.

Unos hablaron del ayer, otros añadían proyectos de futuro, muchos recibieron preciosos calendarios con una imagen esperanzadora y las acostumbradas fechas de actualidad. Terminemos con las palabras que anunciaban el libro de Aróstegui en 1991: “Ningún interesado en la historia de la Guerra de España puede dejar de conocer esta publicación sobre un movimiento, el Carlismo, que ha sido muy olvidado y maltratado por los autores que han estudiado la guerra”

José Fermín Garralda Arizcun Dr. en Historia NOTAS: (1) ARÓSTEGUI SÁNCHEZ, Julio, Los combatientes carlistas en la guerra civil española (1936-1939), Madrid, Ed. Aportes, 1991, col. Luís Hernando de Larramendi, 2 vols., v.I: 391 + 10 pp. y v.II: 492 + 8 pp. Este libro mereció 

el premio Historia del Carlismo Luís Hernando de Larramendi, ex aequo con el trabajo de Julio Montero Díaz sobre El Estado Carlista (1872-1876). Los libros de Aróstegui y Montero fueron publicados en 1991 y 1992 respectivamente, por la Fundación, como se estipulaba en las condiciones del Premio. De ahí que ante la Fundación sólo cabe el agradecimiento. De por sí, la composición o maquetación del libro de Julio Montero Díaz sobre El Estado carlista… (1992) dejaba bastante que desear respecto al libro de Aróstegui, sin que nos conste que Montero se hubiese hecho eco de ello. 

También es cierto que una cosa son errores de maquetación y otra las erratas y los errores Libro de Julio Aróstegui sobre Los combatientes carlistas… en 2 vols. geográficos y de nombres etc., advertidos por Aróstegui y cuya corrección envió a los realizadores de la fotocomposición sin que por error fuese atendida, se-gún afirmó él en 1994. Si algo tiene importancia –y es mucha- en la obra de Aróstegui, es la onomástica y los topónimos. Súmense a ello los errores de impresión y encuadernación del primer libro de Aróstegui, “que hacía que fuera difícil encontrar alguno con el texto íntegro”. Ojo que, a pesar de esto, la Fundación merecía todo el reconocimiento. Pues bien, de los descuidos de composición e impresión del primer libro se hace eco la introducción del libro Combatientes requetés (2013) que presentamos, así como el mismo Aróstegui como coautor junto a E. González Calleja del artículo “La tradición recuperada. El requeté carlista y la insurrección”, Universidad del País Vasco, Rev. Historia contemporánea, nº 11 (1994), número monográfico sobre La militarización de la política durante la II República, 335 pp. pág. 53 En resumidas cuentas, este libro de 2013 que presentamos ha mejorado 

muchísimo la primera edición, no sólo por las cuidadosas correcciones, sino también por su mejor formato, aparato gráfico, encuadernación y cubiertas. De nuevo nuestra felicitación a la Fundación Ignacio Larramendi y a la editorial La Esfera de los Libros. Ello no impide que, entre la infinidad de topónimos y omonástica sobrevivan algunos errores. Hemos localizado que sobre Julio Montero se remite al lector a tres páginas cuyo personaje es otro. Ejemplo de la complejidad del índice onomástico es que sobre el informante aita Teodoro Garralda Goyena -del “Tercio” de Lesaca según decía él, luego transformado en Tercio de San Fermín- se nos remita tanto a la pág. 290 como a la 296, aunque en esta última su nombre sólo aparezca en las notas a las que se refiere, que están en las págs. 862-863; inversamente, el índice no remite al lector a las págs. 288, 294-295 y 304 a pesar que el mismo nombre aparece en las notas señaladas en las págs. 861-864. Comprendemos que los nombres recogidos en las notas no figuren en el índice onomástico, pero en el caso de Garralda habría que unificar el criterio se señalar o no en el índice la página que a su vez remite al lector a las notas finales. (2) En la bibliografía observamos la falta de varias aportaciones, entre otras las de Javier Nagore, (recuerdos y testimonios de 1992, 1993 y 2000…), Lizarza Inda (precisiones a la obra de Aróstegui en 1992 y artículo sobre la conspiración antirrepublicana en 1993), y Los Arcos Elío (testimonio de 1993), mientras el autor recoge otros títulos que no son de historia. Quizás ello se deba a que algunas aportaciones de Nagore y la de Los 

Arcos pertenecen más al por qué de la lucha y a los valores de los voluntarios requetés. (3) AROSTEGUI, Julio, “Los combatientes carlistas en la Guerra Civil española: 1936-1939. Índice de topónimos y onomástico”, Madrid, Rev. Aportes. Revista de historia contemporánea, nº 2/23 (marzo-octubre, 1993), 114 pp. pág. 5-62 (4) LIZARZA INDA, Fco. Javier, “Precisiones y amejoramiento de la obra de Julio Aróstegui sobre los requetés”, Madrid, Rev. Aportes. Revista de historia contemporánea, nº 20 (julio-octubre, 1992), 114 pp. pág. 62-77. Esta aportación directa al libro de Aróstegui no está recogida en la relación bibliográfica de Combatientes requetés de la pág. 908. (5) ARÓSTEGUI, Julio, GONZÁLEZ CALLEJA, Eduardo, “La tradición recuperada. El requeté carlista y la insurrección”, Universidad del País Vasco, Rev. Historia contemporánea, nº 11 (1994), número monográfico sobre La militarización de la política durante la II República, 335 pp. pág. 52. En este Curso de verano participó el profesor Aróstegui, aunque su aportación no se encuentra en el libro editado de las ponencias e intervenciones del Curso. Julio Aróstegui participó en la mesa redonda del 24 de julio de 1992, junto a ponentes como Lizarza Inda, Javier Nagore Yárnoz y el embajador José Luís Los Arcos Elío. 

GARRALDA ARIZCUN, José Fermín, “Las guerras carlistas. Curso de verano en El Escorial”, Madrid, Rev. Aportes. Revista de historia 

contemporánea, nº 20 (julio-octubre, 1992), 114 pp. pág. 4-22. José Fermín Garralda Arizcun Dr. en Historia

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.