La crisis nacional y la respuesta del pueblo católico: declaración de la Junta de Gobierno de la CTC

 

13.05.2009. En los últimos meses se ha hecho patente la quiebra de la sociedad española. El sistema de 1978 ha sucumbido finalmente a sus contradicciones.

 

No se trata solo – como quisiera creer la “derecha” española – de las iniciativas del actual gobierno, sino, más allá de aquellas, del uso y abuso socialista del código destructivo de 1978. La fractura territorial, con las secesiones de Vasconia y Cataluña, se prefiguraba en el texto constitucional. El Partido Popular, gobernante entre 1996 y 2004, sucumbió a estas contradicciones, al no aplicar, cuando tuvo todas las facilidades en la mano, los correspondientes artículos disciplinarios de las autonomías.

 

La barrena social provocada por el genocidio biológico y la destrucción de la familia fue iniciada con la introducción del divorcio por gobiernos “moderados” y acelerada por el “reformismo” del llamado gobierno popular: En marzo del 2004, gobernando aun estos “populares”, la suma acumulada de víctimas inocentes, entre abortos provocados y embriones manipulados, alcanzaba el millón.

 

La responsabilidad del sistema de 1978 y de las fuerzas conservadoras en la destrucción humana y territorial de la nación española es por lo tanto absoluta e imperdonable. 

 

En las presentes circunstancias, con todos los procesos disolventes a punto de estallar, y mientras el pueblo vegeta adormecido por una manipulación audiovisual abrumadora, la Comunión Tradicionalista señala de nuevo algunas pautas concretas a todos los cristianos y patriotas tratando de iluminar criterios y conductas ante los acontecimientos inminentes:

 

1º.-  Abandonar visiones idílicas: La observación más realista permite adelantar que nos encontramos en vísperas de gravísimas fracturas de la convivencia. Fracturas que, por las circunstancias actuales, requerirán del pueblo cristiano de España, y muy en particular de los carlistas, nuevas muestras de entereza. Urge rechazar diagnósticos cómodos y superficiales.  La CTC previene por ello a todos sus miembros y simpatizantes para que, sin merma de sus actividades, preparen las medidas de pre-alerta correspondientes a situaciones de persecución.

 

2º.- Desconfiar de los espejismos: La experiencia de nuestros hombres y mujeres puede valorar en su medida las expresiones actuales de la reacción conservadora – tardía, parcial y desviada – y no dejarse deslumbrar por movilizaciones y llamamientos efectuados dentro de las premisas de la democracia liberal y por ello apenas retardatarios de su cercano desenlace.

 

3º.-  Las movilizaciones de defensa social (como la convocada el 18 de Junio en Madrid, en defensa del matrimonio y la infancia) deben ser apoyadas por los carlistas y las organizaciones vinculadas a la CTC para reclamar bienes esenciales a la vida social. Sin embargo, las posibles adhesiones explicarán con claridad su desvinculación de principio respecto al estilo y estrategia a que obedecen. Es obvio que no debemos esperar resultados determinantes de corrientes que no reconocen la dinámica destructiva global del sistema.

 

4.-   Hacerse fuertes en la doctrina: Cada tradicionalista está llamado, en la etapa comprometida que se inicia, a la coherencia con los principios del derecho público cristiano. A rechazar la dictadura del número y otros dogmas de la democracia integral anticristiana. Advertir a las corrientes católicas que pueden ser perseguidas en virtud del “pluralismo” al que se acogen. Ha llegado la hora de proclamar el principio político de autoridad que debe conformar la comunidad desde el respeto explícito a la Ley Divina y Natural.

 

5.-   Prescindir de complejos: Nuestra actividad política siempre sustentada en la caridad, aborda con flexibilidad las situaciones contingentes y las colaboraciones necesarias sin ceder un ápice en los principios. Sostenemos una bandera cuyo triunfo no depende de cálculos escénicos, porque está clavada en un suelo teológico inamovible. Sabemos que hay que estar junto a la Cruz, como el apóstol Juan, para participar del futuro.

 

6.-   Rechazar el disimulo y la opacidad: La necesaria prudencia en estos tiempos no debe confundirse con la manipulación y el disimulo. Una asignatura pendiente de los católicos en España es la falta de transparencia.  La comunión entre las personas y los grupos -imprescindible para una resistencia que sea real- solo se conseguirá con una colaboración verdadera.

 

7.-   Plena comunión con la Iglesia: Agradecemos a la Jerarquía de la Iglesia Católica Romana su juicio valiente sobre los graves atentados políticos a la naturaleza humana y social. Continuaremos haciendo llegar a nuestros pastores, mediante el concurso de los cuadros regionales y locales de la CTC, nuestro respaldo. Al mismo tiempo, esta Junta de Gobierno insiste en subrayar las consecuencias trágicas de una aplicación perversa de la democracia.

 

8.-   Cerrar filas con la CTC: Los carlistas y el pueblo católico en su conjunto pueden tener la seguridad de que la CTC asume en este momento como propios todos los intereses políticos, económicos, territoriales, sociales y morales de la genuina monarquía española. Prevemos, hoy más que nunca, la disolución definitiva de este sistema de fango. Y, tras la inevitable crisis, estamos seguros del reencuentro de España con sus raíces.

 

9.-   Consagración de las actividades personales y colectivas: Los años inmediatos exigirán de todos una disposición imposible sin arraigo espiritual. Es imprescindible, sin cesar lo más mínimo en nuestro esfuerzo, el reconocimiento humilde de la impotencia humana para resolver los actuales desafíos. Esa circunstancia fundamenta nuestra esperanza. El empeño personal y colectivo brota de la Gracia.

 

10.- La CTC estima decisiva la renovación de la consagración de España al Corazón Inmaculado de María que se celebrará – D. m. – este mismo mes de Mayo en Zaragoza. Suplicamos a los pastores de la Iglesia, en orden a las condiciones de eficacia señaladas por la misma Virgen en Fátima, que esta consagración no se convierta en un trámite escondido entre otras liturgias, sino que reciba el mayor realce y el máximo eco en todos los ámbitos.

 

11.- Comprensión sobrenatural del momento: Esta Junta de Gobierno agradece a los miembros y simpatizantes de la CTC, y a todos los cristianos comprometidos en la resistencia política y social, su comprensión de los signos de los tiempos. A esa comprensión, cultivada en la intimidad de las conciencias y de los hogares, le debemos el milagro de la preservación de la bandera tradicional y, si Dios lo quiere, nuestra perseverancia en la defensa de la Fe.

 

12.- Una vez más, proclamamos nuestra confianza, absoluta e esperanzada, en el Sagrado Corazón de Jesús cuya misericordia hacia nuestro pueblo brilla sobre la historia.

 

  LA JUNTA DE GOBIERNO  DE   LA  COMUNIÓN TRADICIONALISTA CARLISTA

 

Madrid, 13 de Mayo del 2005

 

Festividad de N.ª Señora de Fátima

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