Reseña manifestación del 12 de noviembre de 2005 por la libertad de Educación

16.12.2005. El pasado día 12 de noviembre se celebró en Madrid la manifestación en defensa de la libertad educativa y contra la reforma legislativa en esta materia impulsada por el Gobierno socialista. El carlismo se dejó ver con una nutrida presencia entre los manifestantes, los cuales aplaudían sin ambages la presencia de las boinas rojas.

La CTC acudió a la convocatoria con sus propios lemas, con pancarta propia que rezaba: “NADA SIN DIOS. QUEREMOS A DIOS EN LA ESCUELA. MÁS SOCIEDAD, MENOS ESTADO”.  

Insertamos a continuación la crónica redactada para el portal valenciano Avant!:

 

Siguiendo las instrucciones de la Junta Nacional de Gobierno de la Comunión Tradicionalista Carlista, carlistas de toda España, entre ellos varios valencianos, nos hemos sumado a la manifestación contra la Ley Orgánica de Educación (LOE) que pretende impulsar el gobierno socialista, convocada por la CONCAPA y otras 300 organizaciones y apoyada por la Conferencia Episcopal Española. La manifestación se ha celebrado el día 12 de noviembre en Madrid.

Los motivos para esta oposición se resumen en varios puntos: la nueva ley dificultará aún más la capacidad de los padres para elegir el centro de estudios de sus hijos, convierte a la religión en materia extraescolar voluntaria, no computable para el expediente académico y sin alternativa, poniendo en precariedad los puestos de trabajo de todos los profesores de religión, mantiene la insuficiente dotación económica tanto para la escuela pública como concertada, estimula un modelo educativo donde se destierra la excelencia y se prima la indisciplina, incrementa la injerencia del estado en todos los niveles de la educación (materias, profesores y padres de alumnos) marginando a los centros educativos en la toma de decisiones en materia educativa e introduce una inaceptable asignatura llamada “educación en la ciudadanía” que, lejos de convertirse en una enseñanza en urbanidad como sugiere su nombre, se convierte en una especie de formación del espíritu del alumno en las directrices que quiera imbuir el gobierno de turno. Consagra, en suma, la implantación de un modelo de enseñanza intervenida, antirreligiosa y desmotivadora para el alumno: sin conocimiento y sin valores, de forma que las nuevas generaciones se transformen en ciudadanos irresponsables consigo mismos y con sus dirigentes. 

Pese a que los tradicionalistas no creamos en las manifestaciones callejeras como forma de hacer política, pues no son más que pueriles remedos de lo que debería ser una representatividad legítima de los ciudadanos a través de las Cortes y consistorios por representantes con mandato imperativo, hemos querido demostrar nuestro apoyo a los buenos españoles, mayoritariamente católicos, que han querido mostrar su repulsa a este nuevo ataque, en forma de ley, de los revolucionarios socialistas que nos gobiernan a la enseñanza libre y en valores.

Venidos de todas partes de España los carlistas nos hemos congregado tras la enorme y ya tradicional pancarta de los carlistas sevillanos, que rezaba “Por una educación libre. Queremos a Dios en la escuela”. Muchas familias enteras, como en toda la manifestación, niños incluidos, veteranos, incluso algún ex-combatiente tocado con la misma boina que vio la batalla, la muerte y la victoria. Entre el grupo de boinas rojas han destacado los jóvenes carlistas, que se habían reunido antes de la manifestación en una comida de confraternización junto a otros miembros del foro Santo Tomás Moro, a cuyos postres se cantó un emocionado Oriamendi.

La manifestación discurrió entre la plaza de Neptuno y la Puerta de Alcalá. Pese a estar convocada a las 5 de la tarde, el colapso de gente por todas partes (más de un millón de personas) impidió que nos pusiéramos en marcha hasta una hora más tarde. Muchos eslóganes, pancartas y banderas nacionales y regionales. Ambiente festivo, aunque no tanto como en el más cálido junio. Si bien pasamos menos bochorno y el fresco permitió soportar mejor la aglomeración. Una vez más los carlistas fuimos objeto de atención. “Mira, ahí están los carlistas”. Mucha gente se acercó a preguntarnos (habitualmente la pregunta era “¿sois navarros?”) y, tras obtener información, y algo de propaganda, claro, nos felicitaban y nos pedían que siguiéramos defendiendo públicamente nuestro amor a Dios y a la Tradición. Mucha simpatía despertamos siempre que hacemos acto de presencia entre los buenos españoles. Confiemos en que dicha simpatía se traduzca próximamente en el acercamiento de muchos de ellos a una Tradición que en buena medida desconocen.

El único lunar negro de la impresionante manifestación fue la utilización que hizo el PP y uno de sus voceros mediáticos, el periodista Federico Jiménez Losantos (a quién tuvimos que soportar en los altavoces que la organización había dispuesto a lo largo del trazado) de esta expresión popular de repulsa al laicismo, tratando de transformarla en un apoyo al partido liberal conservador que actualmente ejerce el papel de opositor en este sistema partitocrácico que “nos hemos dado”.

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