Sobre la manifestación del 12 de noviembre (por la libertad Educativa)

20.12.2005. Se convocó la manifestación con el fin concreto de protestar contra la LOE. De pedir que no sea aprobada. Todos los manifestantes coincidíamos en un mismo afán, aunque lo expresásemos con diversas consignas. “Por la libertad de enseñanza”. “Por el derecho de los padres a elegir”. “Por la enseñanza de la Religión”. “Por la calidad de enseñanza”.

La LOE supone un gran peligro para España. Veamos cómo se ha llegado a tan triste situación.

El estado liberal comenzó por monopolizar la enseñanza. El Estado monopolizador se atribuye el derecho a ser el único que elabora planes de estudio. Impone a los colegios dichos planes. Así priva a los padres de la posibilidad de elegir, puesto que en todas partes se enseña lo que el Estado quiere y como quiere. El Estado no sabe. No sabe lo que hay que enseñar y lo decide. No sabe como hay que enseñar y lo fija. Resultado: la enseñanza es de una calidad bajísima.

A mediados del siglo XIX se inició este proceso, sus últimas y fatales consecuencias las vivimos ahora. El deterioro ha sido lento porque el Estado no contaba con medios para poner en práctica los planes de la Revolución. No podía prescindir de la enseñanza privada. Tenía que consentirla. Quienes regían en España, aunque liberales, tenían cierto sentido de la medida y no llevaban los principios hasta las últimas consecuencias. Durante ciertos periodos se esmeraban en programar una educación católica. En otros se limitaban a respetar las creencias de la mayoría de los españoles.

De todas formas la intervención del Estado en la enseñanza se iba haciendo cada vez mayor. No podemos olvidar lo que supuso la reforma de Villar Palasí, todavía en pleno franquismo. Con los gobiernos socialistas se Felipe González llegamos a la LOGSE cuyos perjudiciales efectos no corrigió el PP hasta que no tuvo tiempo de llevarlos a la práctica. Con la ley protestada en la magna manifestación llegaremos al fondo de la iniquidad.

Si se aplica tendrá que ser mediante procedimientos tiránicos. Tanto para los que enseñan como para los que aprenden y sus familias. En rigor, ni podrán enseñar unos ni aprender los otros, pero no encuentro en el vocabulario palabras adecuadas para significar la situación a que nos veremos abocados.

En otros tiempos el ataque a la Religión venía de la Institución libre de Enseñanza. Colectivo de inteligentes que pretendían crear una clase agnóstica e ilustrada. Sus seguidores de hoy han llegado al colmo del desastre. Son ignorantes empeñados en producir analfabetos

Pocos días antes de la manifestación, cuando su éxito ya estaba asegurado, anunciaron su asistencia destacados personajes del Partido Popular. ¿Qué pretendían? Fuera lo que fuera, deben saber que ni nosotros, los carlistas, ni los otros grupos asistimos por secundar sus deseos de volver al poder.

Nos pareció apreciar en los locutores que radiaban el acto un intento de sesgar la manifestación reduciendo los objetivos de la misma a un solo punto: “por la calidad de enseñanza”. Y lo que allí pedíamos los concentrados era mucho más: reclamábamos que el Estado renuncie al monopolio que desde hace siglo y medio detenta en perjuicio de la libertad de los derechos de los padres y, en última instancia, de la calidad de enseñanza. Ya hemos dicho al principio que es el Estado que se mete a educador, cuando su misión es la de vigilar que otros eduquen, el causante de todos los males que en la manifestación se denunciaron.

El mal no es de ahora. Viene de muy atrás. Sus raíces son profundas y hay que arrancarlas. El mal nace de una mentalidad que sostiene que la enseñanza es un servicio público. El mal está arraigado en el sistema. Porque en la educación, como en todos lo males que nos aquejan. EL SISTEMA ES EL PROBLEMA.

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