La exigencia del vascuence

23.03.07. Por lo que dice la prensa de Bilbao, parece ser que el Gobierno Vasco pretende suprimir del plan de enseñanza el modelo A.

En el actual plan existen tres modelos de escolarización: el A; enseñanza en castellano con el vascuence como asignatura. El D enseñanza en vascuence con el castellano como asignatura. El B es un intermedio.

Justifican las autoridades nacionalistas el cambio porque los adolescentes salen de la escuela sin el suficiente conocimiento del vascuence. Según ha declarado el consejero de educación: “hay que exigir a los muchachos de 16 años el dominio de ambos idiomas”. “Exigir”. ¡Qué mal suena eso en un sistema que se titula democrático y que alardea de la libertad!

El problema del vascuence es que se conoce pero que no se habla, Es algo que viene de muy antiguo. Consta documentalmente que a finales del siglo XIII se hablaba en Ojacastro (La Rioja). El retroceso del idioma viene siendo constante desde entonces. Es anterior al régimen de Franco. También a la aparición de las escuelas nacionales del liberalismo.

El castellano se ha ido imponiendo paulatinamente “por su utilidad”. ·En el siglo XVII la comisión de enseñanza de Durango decidía que en la escuela había que exigir a los niños hablar castellano bajo severos castigos, “por la utilidad que ello tiene”. Se quejaba el nacionalista Arturo Campión de que en 1904 el ayuntamiento de Ituren, en plena zona vascoparlante de Navarra, decidía que en la escuela tenían que aprender los niños castellano, porque era el idioma que se usa en toda España y en gran parte de América. Se ve que pensaban en la emigración.

Me contaba un amigo de Mañaria (localidad próxima a Durango) una conversación que oyó a una madre con su hijo:

– ¿Qué os han dicho en el batzoki? –preguntaba la madre.

– Que no tenemos que hablar castellano; que nuestra lengua es el vascuence.

– Es verdad; pero también hay que hablar castellano. Con el vascuence puedes ir hasta Durango; pero no más lejos. Si vas a la estación tienes que pedir el billete en castellano.

“¿Para qué sirve el vascuence?”. Preguntaba una señora vascoparlante de cuna.

Y eso es lo que nuestras autoridades tenían que preguntarse y dar la respuesta.

Como un nacionalista con sentido común (que también los hay) escribió en la prensa de Bilbao, las autoridades deberían esforzarse más en fomentar un mundo cultural que atraiga a los vascoparlantes. Esto es más importante que obligar a la gente a aprenderlo.

El vascuence se muere porque quienes lo conocen no encuentran ninguna utilidad, ni material ni cultural, en utilizarlo. Cierto es que existe una atracción sentimental. Que conservar el vascuence es algo que lo pide el corazón. Así lo expresó el gran poeta y escultor de Ochandiano Felipe Arrese Beitia:

Euskaldun jayo nintzan / Euskalduna azi. / Euskeraz utsik ama / eustan irakatsi / Euskara maite maite / zabiltz neugaz beti / Euskara il ezkero / ez dot gura bizi.

(Nací vascoparlante / como vascoparlante fui educado / en vascuence puro me enseñó mi madre. / Vascuence muy amado / siempre vas conmigo. / Si muere el vascuence / yo no quiero vivir.)

Pero claro, todos no tienen el corazón de Arrese. A todos no les mueve para conservar el idioma el hecho de que se lo haya enseñado su madre. Porque lo que dijo el poeta del vascuence podemos decirlo otros del castellano, idioma en que nos enseñó a hablar nuestra madre. Y lo decimos muchos naturales de estas tierras porque los vascos que tienen por lengua materna el vascuence son minoría. Muy minoría en Vizcaya, Álava y Navarra. Y minoría en Guipúzcoa.

Yo he estudiado el vascuence. Incluso he llegado a escribir algunos artículos en la revista ZER. Lo voy olvidando por falta de uso. En Bilbao no es fácil encontrarse con vascoparlantes sin saber que lo son. Y si tropiezas con uno de ellos, prefieren hablar castellano. Es más, conozco casos de vascoparlantes de pueblos próximos que utilizan el castellano entre ellos, aunque cometan incorrecciones.

¿Para qué me ha servido el vascuence? Para disfrutar con la lectura de algunos autores. Para entender lo que dicen las canciones, algunas notables por su belleza. Para cantar con toda mi alma el “Ara nun diran” de Iparraguirre. Sobre todo cuando dice “Ara España, lur oberikan ez da Europa gustian” (Ahí está España, mejor tierra no hay en toda Europa). Ello demuestra lo que decía el nacionalista que arriba hemos citado: hay que hacer atractivo el vascuence con obras interesantes.

También me ha servido para sacar el pecho ante nacionalistas que no lo aprendieron, porque prefirieron emplear el tiempo en idiomas útiles para su promoción personal. Se lo echo en cara. Pero poca utilidad tiene eso ya que les importa un pepino: lo que les digo y el vascuence. Aunque luego aplaudan las medidas coercitivas de su gobierno para que lo aprendan todos.

El plan del Gobierno de la Comunidad autónoma de obligar a los niños a dominar una lengua que ninguna utilidad les va a reportar, es una prueba de la prepotencia de los actuales gobiernos autonómicos. Se creen que a base de leyes van a conservar un idioma que se muere por ley social y porque las mismas medidas que ellos adoptan lo están matando sobre las que hoy pasamos por alto. Porque hablar de los perjuicios que al uso del vascuence está causando la imposición del “batúa” daría materia para otro artículo. Se creen que son dioses y que su palabra tiene un poder creador. Simplemente, con que consideren que están empleando los mismos medios que en Irlanda y que en éste país se habla menos gaélico que cuando lograron la independencia, tienen un argumento de peso para convencerse que por ese camino no vamos a ninguna parte. Pero eso de razonar, les viene muy ancho.

Zortzigarrentzale

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