Crónica y fotos del acto del Quintillo 2009

28.05.09. El pasado sábado, 23 de mayo, se volvió a celebrar, como cada año, el tradicional acto de Quintillo en Sevilla. Este año se cumplían 75 desde aquel primer Quintillo que se celebró el 15 de abril de 1934, y más de medio centenar de carlistas, de todas las edades, se dieron cita en la capital andaluza para conmemorar la efemérides. Tras la Santa Misa, celebrada en la capilla de los Humeros, tuvo lugar el acto político en el cercano hotel Plaza de Armas.

  Para la ocasión se contó como orador invitado con D. Javier Echanove, vocal de la Junta Carlista de Castilla la Nueva, que enardeció los ánimos de los presentes con un vibrante discurso.

Fue el encargado de la presentación del acto D. Manuel Onrubia, presidente de la Junta Carlista de Sevilla, quien tras introducir a los oradores y  evocando el primer Quintillo de  hace 75 años, comparó la situación política y social de 1934 con la actual: “Lo que no consiguieron de frente hace setenta y cinco años hoy tratan de hacerlo de nuevo con subterfugios”. “Ahora no queman iglesias -al menos de momento- ahora se trata de la quema de almas, del alma de España”, indicó Onrubia, añadiendo que las armas del enemigo son en nuestros días “el relativismo y la confusión”. El presidente de la Junta de Sevilla lamentó constatar cómo “tantas personas buenas van cediendo, poco a poco, dando pasos hacia atrás, justificando lo injustificable. El mal menor, que tanto mal mayor nos ha traído”.
Pese a este negro panorama, el presidente de los carlistas sevillanos animó a ser optimistas y animosos: “En medio de tanta confusión, entra tanta arena movediza, tenemos una roca firme donde sujetarnos. Un tesoro que se ha puesto en nuestras manos y del que tendremos que responder. Nuestra doctrina. La Tradición”. D. Manuel Onrubia concluyó indicando que “el pueblo sano nos está esperando. Está esperando oír la voz de la Tradición, así que –dijo- ¡ánimo y a obrar en consecuencia!”.

España y la Revolución
Le siguió en el turno de palabra D. Miguel Ángel Bernáldez, vocal de la Junta de Sevilla -de quien dispondremos en breve del texto íntegro de su discurso-, y que hizo un sucinto recorrido por la historia de España y por el significado de nuestra secular doctrina: Dios Patria Fueros y Rey.

D. Miguel Ángel indicó que todos los presentes saben que España no va bien, y que como en tiempos pasados, podríamos hacer actual el grito que dio el Alcalde de Móstoles: “¡Españoles, la Patria está en peligro: acudid a salvarla!”. El carlista sevillano dijo que el problema se plantea hoy en el “cómo salvar a España”, pues si en el pasado, en 1808, en 1833 o en 1936 la solución era fácil: echándose al monte, hoy no se dan las mismas condiciones, entre otras cosas, porque antes el enemigo estaba perfectamente identificado, pero en nuestros días, muchos, sabiendo que España va mal no identifican la causa del mal. “Por ello la solución no está en pegar tiros, sino en mostrar a todos los españoles cuál es la causa del mal para que puedan identificarla”. Bernáldez aseguró que “los carlistas sabemos cuál es la causa del mal”, y ésta no es otra que la Revolución, llámese como se llame: Racionalismo, liberalismo, socialismo …, la Revolución es una, y siempre la misma: “La negación franca y artera, pero radical, de la Fe cristiana”. Y la Revolución, que es obra de Satanás, tiene un especial interés en la destrucción de España, por las características de fidelidad secular a Dios que adornan la historia de nuestra Patria: “España es la que en Nicea paró el arrianismo con el obispo cordobés Osio, la única nación que volvió a ser cristiana tras ser dominada por el Islam, la que paró al Turco en Viena y en Lepanto, la primera en derrotar a Napoleón y la que derrotó a la Revolución comunista en 1936…”.  En un diagnóstico brillante, identificó cómo la Revolución ha ido haciéndose presa de España, paulatinamente y no de golpe, hasta llegar a la situación que nos encontramos, y propuso la receta para la recuperación de España, que está, como siempre estuvo, en el cuatrilema carlista: Dios, Patria, Fueros y Rey legítimo, analizando la aplicación de cada principio a la tarea política que hay que empezar, comenzando por Dios como fundamento de la sociedad y las instituciones, continuando con la Patria y con el examen de los aspectos sociales y económicos vinculados a la defensa de la sociedad y los cuerpos intermedios frente al Estado, y finalizando con una reflexión sobre la institución monárquica. Exhortó a los presentes a hacer no sólo lo que cada uno pueda, sino “más de lo que pueda” en esta vocación al servicio de la Causa.

Tras su intervención tomó la palabra D. Javier Echanove, para evocar la importancia del primer Quintillo de 1934, y su enorme trascendencia, en el Carlismo no sólo andaluz sino en el de toda España, gracias al genio de Don Manuel Fal Conde que durante tantos años y con tan probada eficacia dirigió la Comunión Tradicionalista. Echanove, tras el recuerdo emocionado y emocionante a aquel acto, se centró en el momento presente, animando a recuperar la pujanza del Carlismo en la arena social y política contemporánea: “Debemos por el bien de España volver a poner al carlismo y a la Tradición en el lugar preferente que les corresponde en la lucha social y política, PODEMOS porque no nos faltan ni las fuerzas ni las ganas VOLVER A DAR LA ESTRUENDOSA CAMPANADA QUE PUEBLE LAS CIUDADES Y LOS PUEBLOS DE ANDALUCIA Y DE ESPAÑA ENTERA DE BOINAS ROJAS, COMO ROSAS TEMPRANAS QUE ANUNCIEN UNA NUEVA Y TRIUNFANTE PRIMAVERA, ESPAÑOLA Y CATÓLICA”, afirmó.

Principios no negociables
Posteriormente explicó a los presentes los trabajos que ha venido desarrollando la Comunión Tradicionalista Carlista durante los últimos meses intentando la confluencia de los católicos españoles congregando  “las dispersas fuerzas del catolicismo social y político en torno a una plataforma electoral que defendiera los principios no negociables enunciados por nuestro Santo Padre Benedicto XVI”. “La Comunión ha tomado con determinación el papel de liderazgo político que le corresponde, sin complejos ni titubeos de ningún tipo, con generosidad y altura de miras, en el convencimiento de que el auténtico liderazgo se funda en el servicio y en el ejemplo”, aseguró Echanove, para añadir: “No creo exagerar si digo que no ha quedado puerta sin llamar, ni piedra sin revolver. En pocas, poquísimas instancias hemos recibido un NO por respuesta. Os puedo asegurar, porque lo he vivido en primera persona, que la acogida que hemos recibido ha sido calurosa y expectante”. 

El orador finalizó su discurso con una vibrantes palabras que le hicieron cosechar largos aplausos de los presentes, y que no nos resistimos a reproducir íntegras:
No quisiera terminar mi discurso sin evocar hoy a la inmortal Andalucía carlista que retumba en los nombres de los Tercios de la Virgen de los Reyes,  Virgen del Rocío, Nuestra Señora de la Victoria, Isabel la Católica, la Merced y San Rafael. Llevamos en nuestro corazón el imperecedero recuerdo de aquel muchacho mártir, Antonio Molle, y rendimos testimonio de inagotable gratitud al más grande líder carlista que ha dado el siglo XX: D. Manuel Fal Conde.

“Hoy como ayer Andalucía debe ser tierra de glorias carlistas, madre de héroes y mártires de la Tradición católica, germen de vanguardia y liderazgo de nuestra causa en pos del Reinado Social de Cristo.

Carlistas andaluces, por Dios, por la Patria, los Fueros y el Rey

¡Viva España Católica!
¡Viva Cristo Rey!”

Cerró el acto político D. Domingo Fal-Conde Macías, en nombre de la Junta Nacional, quien en un homenaje a su padre, Don Manuel Fal Conde, y a todos los carlistas andaluces, recordó que pese a las magníficas dotes del que fuera Jefe Delegado de la Comunión, el Quintillo de 1934  la pujanza del Carlismo andaluz no habría sido posible sin la eficacia de tantos y tan eficaces colaboradores de los que supo  rodearse. Desde los más destacados a los de condición más humilde, Fal-Conde Macías hizo un repaso por aquellos nombres que quedan escritos con letras de oro en las páginas de la historia de España: Barrau, Onrubia, García-Verde, Álvarez-Osorio… La intervención de D. Domingo estuvo salpicada de simpáticas anécdotas, como el origen del apelativo de “Joselito Matasuegras” -José Rodríguez- a un fidelísimo requeté sevillano, uno de los últimos vivos del Tercio Virgen de los Reyes, a quien se le disparó la pistola mientras la limpiaba yendo el tiro perdido a dar en la madre de su novia. Recordó también con emoción los sacrificios enormes de humildes padres de familia numerosa que, dejándose en manos de Dios, lo dejaron todo para alistarse en el Requeté e ir a la guerra, porque Dios lo pedía, sin más sustento que el que la Divina Providencia pudiera proporcionar, y cómo a pesar de sus dificultades económicas, jamás dejaron de aportar el dinero que podían a la Causa. Domingo Fal-Conde animó a todos a tomar ejemplo de este compromiso heroico y hacerlo patente en nuestros días, cuando la Patria vive momentos tan difíciles.
Tras el canto del Oriamendi con el que concluyó el acto, muchos de los participantes compartieron, junto a los más pequeños, una amena comida en uno de los comedores del mismo hotel. 
El Carlismo andaluz mira al futuro esperanzado, como siempre, “puesta la fe en Dios y mirando a la Patria”.
 

Fotos del acto

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