Crónica Foro Alfonso Carlos I 2011

CRÓNICA DEL FORO ALFONSO CARLOS I 2011

Carlistas de diferentes regiones españolas han participado el fin de semana del 16 al 18 de septiembre en el foro Alfonso Carlos I organizado, como todos los años, por la Comunión Tradicionalista Carlista en Toledo, en el convento de Carmelitas descalzos. El tema propuesto no podía ser más actual: “Política social y económica: respuestas desde la Tradición”.

Conferencia de Carlos Ibánez
El viernes 16 por la tarde Carlos Ibáñez impartió la conferencia “Política social y económica del carlismo”, en la que repasó, a partir de las tesis de Severino Aznar Embid, las raíces del pensamiento del carlismo, un movimiento eminentemente social, frente al liberalismo, eminentemente antisocial (destructor de fueros, gremios, desamortización de bienes comunales junto a los eclesiásticos). Así, tanto en el manifiesto de Carlos VII a su hermano en 1869, como en el acta de Loredán, y la más conocida posición de don Jaime III, se hacen eco de las justas reivindicaciones de los proletarios arrojados a la miseria por el capitalismo alentado por el liberalismo económico. Ha glosado también la importancia capital del carlismo en la fundación y aliento del sindicalismo católico de principios del siglo XX, en sus etapas de círculos obreros, sindicatos católicos y sindicatos libres, que tanta importancia tendrían para frenar el sindicalismo marxista en los años más agitados de 1920 a 1936. Un documento poco conocido es el “Plan de la Obra Nacional Corporativa”, redactado por el carlista José María Arauz de Robles en 1937, mientras servía en el frente vizcaíno. En él se hace un ambicioso y vasto proyecto de organización social y económica. Basado en este documento y en los principios publicados por don Severino Aznar (representación política del trabajo, estipulando un salario justo en función de las necesidades de cada trabajador, y no meramente de su productividad, garantizando indemnizaciones a los jubilados, parados y accidentados, por medio de una caja, creando consejos de arbitraje para evitar los conflictos, impulsando el cooperativismo, evitando la especulación financiera, etc), se impulsaron las primeras leyes del nuevo régimen bajo el mandato del ministro carlista esteban Bilbao. La falta de colaboración, tanto de patronos como de trabajadores poco solidarios (excesivamente contaminados unos y otros de pensamiento liberal o socialista), terminó provocando su derogación al cabo de unos años. Repasó al fin las aportaciones del pensamiento tradicionalista a la cuestión social, en los congresos de Orientación Social de 1945 a 1965, o en las palabras de don Carlos Hugo en Montejurra en 1959.

Ponencia de Miguel Ángel Belmonte
El sábado tres profesores universitarios entraron al fondo del tema del curso. Por la mañana, Miguel Ángel Belmonte hizo un repaso al magisterio católico sobre doctrina social hasta Pablo VI. Arrancó desde las importantísimas encíclicas de Pío IX Quanta Cura y el Syllabus, que sientan las bases de la autoridad de la Iglesia para tratar sobre estos temas. En 1870 el futuro León XIII fundó la Academia de Santo Tomás, centrada en el magisterio del Aquinate, sobre el cual girará toda la doctrina posterior. En 1891 vio la luz la fundamental encíclica Rerumnovarum, completada en 1931 con la Quadragesimoanno, de Pío XI. Ambas sientan las bases de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), criticando tanto la primacía del libre mercado como la lucha de clases. Criticaban también ambos papas el individualismo social, el excesivo crecimiento del estado y el auge de los especuladores de crédito, destacando el principio de subsidiariedad. En 1932 la Caritate Christi compulse señalaba directamente a los responsables de la crisis económica contemporánea. Pío XII publicó en 1939 la SumiumPontificatus en la que alertaba contra el totalitarismo. Juan XXIII es el autor de Mater et Magistra, una encíclica de fuerte contenido social, que es la primera en citar la globalización (por medio del término “socialización”). El Concilio Vaticano II, en su constitución Gaudium et Spes actualiza la RerumNovarum y explica el concepto de Bien Común basado en la ley natural y cristiana. Pablo VI fue autor de la Populorumprogressio, en la que explora las posibilidades de una unión de todos los pueblos.

 Bruno Zazo
A continuación, el profesor Bruno Zazo habló de la Doctrina Social católica de los últimos papas. La define Juan Pablo II como la palabra que corresponde decir a la Iglesia acerca de las cuestiones sociales, leyendo la historia con carácter teológico. La DSI establece cuatro sujetos sociales: Dios, Cristo, el hombre y la sociedad, siendo un instrumento más para evangelizar, pues el fin último de la Iglesia (también de su doctrina social) es la salvación del hombre y de las sociedades. Se articula en torno a tres principios: la solidaridad, la subsidiariedad y la dignidad de la persona humana. El argumento conceptual básico es la afirmación genética de Dios “dominad la tierra”: el hombre se convierte en fin de todos los medios materiales del mundo, incluyendo la sociedad y la economía. En ningún caso puede el hombre ser convertido en un medio para alcanzar otros objetivos económicos o sociales. Benedicto XVI ha rechazado explícitamente en Caritas in veritate la bondad innata de las fuerzas del mercado. En nuestro sistema financiero actual, la mayor parte de la actividad financiera no se dedica al crédito a la economía real, sino al comercio de activos ficticios (futuros, dinero virtual), a los que se ha permitido ser inmensamente más rentables. Frente a ello, la DSI establece que el hombre ha de trabajar por sí mismo y por su prójimo (familia, sociedad, patria, resto de la humanidad). El actual papa insiste en colocar a Cristo como la base de la filosofía, por ello la única corrección verdadera vendrá de moralizar la actividad económica tanto como cualquier otra en la que evangelizamos los cristianos. Los meros controles externos son como ponerle puertas al mar de la codicia. Por último, alentó a adoptar la doctrina de la “asunción de la pobreza”, oponiendo a la doctrina del resultado 0 (para que uno tenga, otro no ha de tener) la del resultado infinito (maximizar los medios), a la cual se puede llegar buscando el crecimiento continuo (opción materialista) o mejor por medio de la austeridad y el compartimento social (opción cristiana). Concluyó pidiendo que se subordine el economicismo al Bien común, comenzando por la organización ética del ser humano y la familia. Ambas conferencias dieron lugar a un posterior animado turno de preguntas.

Coloquio de los ponentes
Tras la comida comunitaria de todos los asistentes en el refectorio, el profesor Rubén Manso dictó una multitudinaria y brillante conferencia con el título “políticas económicas basadas en el error: la crisis. Aportaciones de la Tradición a la política económica”. Comenzó provocativamente, citando una frase del profesor Friedrich Hayek, uno de los representantes más destacados de la escuela austríaca y pope del neoliberalismo, escrita 10 años después de recibir el premio nobel de economía y poco antes de su muerte: “la religión que ha defendido las tradiciones de la familia y la propiedad, ha marcado ineludiblemente la civilización que ha triunfado en el plano económico”. El profesor Manso resumió de forma muy completa y a la vez didáctica las causas de la crisis actual. El abandono del patrón oro en dos fases (1944 y 1973) se debió a la necesidad de los estados de financiar su déficit público aumentando la masa monetaria. Repasó la historia del papel moneda, desde su uso como recibo de depósito de oro hasta su empleo como “liberador de deuda” hasta el momento en que ya no existía detrás oro que lo respaldase. Desde entonces los gobiernos, para atender su déficit presupuestario, en lugar de subir los impuestos o acudir al mercado de crédito privado (al que por su tamaño podían dejar exangüe, perjudicando al mercado interior), han optado por emitir continuamente moneda sin respaldo, generando una inflación que beneficia al receptor de esa masa monetaria extra (normalmente los bancos) y perjudicando al resto de la sociedad, que pierde poder adquisitivo. Las políticas de los bancos centrales, inyectando a los bancos continuas emisiones de papel moneda sin respaldo, que debe ser devuelta a corto plazo con dinero proveniente del ahorro y la economía, acaba provocando un estrangulamiento del crédito privado (aquel que realmente provoca crecimiento económico). Desde hace mucho tiempo las autoridades monetarias han estado creando inflaciones controladas en algunos sectores para favorecer su crecimiento. La última ha sido la de la construcción en Occidente, impulsada por una política económica planificadora y lejos de la realidad. La práctica habitual de financiar con más papel moneda déficits provenientes de una mala gestión de los recursos públicos ha generado una política de irresponsabilidad en los gobernantes, contagiada a los financieros, que han visto sus errores respaldados por las arcas públicas. A ello contribuyen diversos factores: la asunción de que el estado ha de cumplir con la solidaridad social (lo que disminuye la caridad surgida como iniciativa de la sociedad), la aparición de las sociedades de responsabilidad limitada, la emisión de papel moneda que anima a los bancos a dar créditos sin suficientes garantías, el comportamiento de las cajas de ahorro como si fueran bancos hasta provocar su quiebra, etc. Actualmente los gobiernos ensayan el déficit 0 como solución, pero esta es imperfecta porque opera sobre los ingresos, por lo que la contención del gasto (un ingreso fijo obliga al administrador a ajustar sus dispendios) es la mejor solución. Otra solución es la de intentar ajustar el papel moneda circulante al PIB anual, opción interesante pero que fuerza una estabilidad en los precios que puede ser irreal. Al término de su conferencia, el profesor Manso fue muy aplaudido, y contestó a numerosas preguntas de los asistentes.

Presentación del libro
Por último tuvo lugar un animadísimo coloquio, donde los cuatro ponentes, moderados por Javier Oyarzabal respondieron a varias preguntas (tanto del moderador como del público) acerca de la regencia de la política sobre la economía o viceversa, la posibilidad del préstamo sin interés o el concepto de usura. Tras ese acto se dió por cerrada la parte temática del foro, que ha sido muy instructivo para todos los asistentes, armados con ideas y principios importantes para dar explicaciones y soluciones a la crisis desde el Magisterio de la Iglesia y la Tradición política. Tras una animada cena, varios asistentes aprovecharon para continuar el coloquio.

Último día
El domingo por la mañana, tras una oración, el secretario general de la Junta de gobierno, Javier Garisoain, hizo un repaso a las actividades de la CTC durante el último curso, y trató varios temas de organización y compromiso político, particularmente con respecto a las próximas elecciones. Por último, Evaristo Palomar, Rubén Manso y Bruno Zazo presentaron el libro “Solución social”, de GustaveThibon, editado recientemente por Tradere. Como ya es costumbre, todos los asistentes, tocados con boina, acudieron a la catedral primada para asistir a misa de doce y saludar a su titular, Ilmo don Braulio Rodríguez, que escuchó con gran interés el relato de las actividades contemporáneas del carlismo español.

 Crónica adaptada de http://www.carlistes.org

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