Catástrofe en Navarra: “Se veía venir” y tiene sus responsables. En favor del agro navarro.

Ante la oleada de incendios durante la recogida de la cosecha del cereal en la zona media y ribera de Navarra, hemos asistido a una prueba de solidaridad de los pueblos y  las Comunidades vecinas, a una prueba de profesionalidad en  los agricultores, y a una prueba de ineficacia de la Administración pública, sobre todo en los responsables del Gobierno socialista de Navarra.

Hemos madurado la información. La conclusión es que el Gobierno de Navarra no activó la preemergencia a pesar de las alertas y los primeros incendios. ¿Qué ocurrió? ¿Por qué? ¿Cómo evitarlo? ¿Qué temas de fondo hay pendientes?

Los incendios han asolado 10.000 hectáreas –unos 14.000 campos de fútbol como El Sadar- , la peor tragedia forestal del pasado reciente de Navarra. Comenzaron el día 15 y aumentaron hasta el día 22 del presente mes de junio. Muchos tenemos amigos y parientes que han visto incluso su casa amenazada por las llamas.

Tiene razón la presidente Sra. Chivite cuando dice: “Cuando todo ha pasado somos muy listos diciendo qué se tuvo que hacer y qué no se hizo”. Pero no la tiene al decir que “Se trata de mejorar”, como si la gestión del consejero de interior Sr. Javier Remírez y la administración, no hubieran sido una gestión catastrófica sobre la catástrofe del mismo incendio. Los hechos mandan. 

Lo mejor que puede hacer el vicepresidente es dimitir pues, quien yerra teniendo tanto poder, puede parecer un peligro público. También lo es cuando yerra el modelo de administración, se paraliza o dificulta la acción de la sociedad y municipios, o la responsabilidad de lo ocurrido se desvía hacia los sufridos agricultores.  

Es inútil ponerse a discutir por qué no se activó el nivel de preemergencia a pesar de las alertas de la sequía, y a pesar de preverse unas temperaturas extremas –alerta roja y naranja- y un fuerte viento. Lo mismo diremos por qué no se activó el nivel de emergencia 1 de Infona, pasándose de repente al nivel 2 a las cuatro de  la tarde del sábado 18, cuando ya se estaba en plena ola de incendios y con tres focos descontrolados. 

Los pueblos y de las Comunidades vecinas como Rioja, Aragón y País Vasco, ha aprobado la prueba de la solidaridad, y la preocupación por el bien común. Desde luego,  no puede generalizarse a todos los agricultores que hubiese algunos causantes de incendios de forma fortuita, pues casi la totalidad de aquellos decidió no trabajar en las horas de más sol.

Los agricultores han pasado la prueba de la profesionalidad cuando en gran parte, con su propio criterio y a pesar de que el Gobierno no aplicó la normativa, pararon los trabajos de cosechar; cuando realizaron cortafuegos saltándose la normativa; cuando avisaron a la presidente Sra. Chivite pidiéndole que publicase una normativa que impidiese cosechar aunque muchos agricultores habían parado previa y voluntariamente sus máquinas, y luego al vicepresidente Sr. Ramírez; y cuando han advertido con  tiempo sobre la necesidad de ciertos trabajos medioambientales, a decir de los presidentes de los sindicatos  Unión de Agricultores y Ganaderos de Navarra (UAGN) y EHNE. 

Los que no han pasado la prueba son los políticos en cuestión y la Administración. Debe decirse que ellos son los responsables últimos de la catástrofe.

Dejar tanto en manos del Gobierno y, tras la catástrofe, pedir al Gobierno “aprender de lo ocurrido” como hacen varios alcaldes y la misma presidente de Navarra, es un triste remedio, porque  ahora eso nada remedia, como tampoco remedian la declaración del territorio como zona catastrófica. Un error de Gobierno no puede salir gratis a los políticos que gobiernan.

Citemos los errores previos y más generales, cometidos durante décadas. Ahí está el error de dar tanto poder al Gobierno, y que sus responsables se equivoquen en su ejercicio. Que los responsables pertenezcan a la partitocracia, no sea profesionales de cada ramo y no sigan de cerca la vida ordinaria. Que no se active la preemergencia a pesar de las alertas y avisos. Que los políticos y la Administración no hagan caso a los agricultores, que sobre todo son los que saben. Que las reglamentaciones se hagan a partir de los despachos. Citemos el error de que no se apoye, ni reconozca, a los agricultores ante los incendios como otras veces fue ante las inundaciones.  Ahí está también el error de ignorar que la sociedad sabe ayudarse muy bien a sí misma.

Son demasiados los planes diseñados por la Administración, inútiles por no hacerse desde la agricultura y los agricultores, y por la falta de formación de los políticos que tenemos en Navarra. 

Digamos también que no se puede dejar para mañana y menos olvidar los problemas del Sector Primario, como se lleva haciendo durante décadas.

Debemos devolver la responsabilidad del sector Primario a los que se dedican a él.

Debemos devolver las responsabilidades detentadas por el Gobierno de Navarra, a los municipios en conexión con los que trabajan en el Sector. 

Debemos reducir el aparato administrativo, exigiéndole eficacia y responsabilidad en lo que le competa.

La forma estatista y partitocrática del gobierno y la casta política resultan muy perjudiciales. 

Por último, temeos que respetar y fortalecer la sociedad, las instituciones sociales como UAGN y EHNE, entre otras, y los municipios. 

La Comunión siente de muy cerca los problemas del Sector Primario, en este caso de nuestros agricultores, y apoya a todos los navarros para socorrer la tragedia. 

 

José Fermín Garralda – Presidente de Comunión Tradicionalista Carlista de Navarra

 

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