El 18 de Julio en territorio vasco

21.07.06. Con ese título ha aparecido en “El Correo” de Bilbao un artículo que firman cinco señores que hacen constar su condición de Profesores de la UPV/EHU (Universidad del País Vasco). Constituye un elogio a la actuación de los nacionalistas en los once meses de su mandato. Plagado de exageraciones y flagrantes mentiras.

Habla de una política de creación institucional y pone por ejemplo la Universidad Vasca. En otras ocasiones he leído algo relacionado con una Facultad de Medicina que dicen que funcionó. No me imagino cómo pudo ser ello si los posibles estudiantes estaban todos movilizados. Si otras instituciones docentes que ya funcionaban desde años atrás permanecieron cerradas. La Escuela de Ingenieros Industriales se convirtió en cuartel de milicias anarquistas y su Director, Don Luis Checa Toral fue fusilado.

El Vicario General, deseoso de que los seminaristas no perdieran curso, intentó organizar unas clases. Hubo de desistir ante la imposibilidad de que los seminaristas recibieran en imprescindible permiso de sus Jefes de unidad.

Dicen que la política de seguridad desplegada por el Gobierno vasco hizo calificar de “oasis vasco” al territorio de este país. “Con la contradicción esporádica de atrocidades cometidas con ocasión de los asaltos populares a las cárceles de Bilbao o al buque prisión “Cabo Quilates”.

Cierto es que los crímenes de los rojos fueron en Vizcaya menores, en proporción, que los de Santander; por poner una provincia comparable. Pero aquí hubo paseos, asesinatos de sacerdotes que fueron cazados a tiros por los caminos, como D. Fabián Elespuru y el Beato Vicente Cabanes. Los asaltos a las cárceles no tuvieron nada de populares. ¿Cómo iba el pueblo, que se supone desarmado, a forzar la guardia de los centros de reclusión? Consta que el asalto a los barcos del 2 de octubre de 1936 fue obra de los marinos del Jaime I y el de las cárceles de Bilbao del batallón socialista Fulgencio Mateos. Por cierto, nunca me cansaré de repetirlo, que aquellos bravos defensores de la libertad, dotados de equipo de combate, no se atrevieron a entrar en la prisión de “el Carmelo” donde los reclusos más jóvenes se defendieron con trozos de ladrillo y botellas de agua. Y no fue el Cabo Quilates el único barco prisión. Era tal el número de presos que también fueron utilizados con ese fin el Altuna Mendi y el Aranzazu Mendi.

Se refieren al respeto por la vida y los bienes.  Ya hemos visto lo que se refiere a la vida. Con relación a los bienes, que nos expliquen de dónde procedían los valores que llevaba un barco que una tormenta le obligo a recalar en La Rochelle y las joyas que contenía otro que se refugió en Rótterdam por la misma razón. El contenido de ambos fue entregado a las autoridades nacionales. El del primero por decisión de las autoridades francesas y el segundo por decisión de un tribunal holandés, después del consiguiente pleito. Por cierto que cuando José Antonio Aguirre relata el episodio holandés, hace constar que el abogado que representó los intereses nacionales era judío.

Se refieren a la eficacia del ejército de operaciones de Euzkadi y como prueba recuerdan que en conquistar Vizcaya se tardó casi tres meses. Se callan que doce mil hombres fueron incapaces de conquistas la desguarnecida Vitoria y que seiscientos o setecientos contrarios les frenaron en Villarreal de Álava. Que los efectivos nacionales en el memento de iniciar la ofensiva no llegaban a 30.000 hombres, lo que impidió realizar el ataque por varios puntos.

Se callan que las grandes unidades, brigadas y divisiones, del ejército rojo no se organizaron hasta finales de abril, por la oposición de Aguirre, que no quería ver a sus gudaris mezclados con milicianos. Y pasan por alto la capacidad defensiva del territorio de Vizcaya por su orografía.

También hablan de un ejército vasco compuesto de voluntarios. Ocultan que las movilizaciones de reemplazos fueron constantes desde octubre de 1936, que todavía en mayo de 1937 llamaron a los de treinta años, improvisando unidades que se entregaban sin pelear.

A pesar de lo que hoy digan sus panegiristas, la actuación de Aguirre y su gente fue un desastre. Mandaron a sus milicianos a Villarreal sin haber previsto los hospitales y la evacuación de heridos. En el orden industrial fueron incapaces de aprovechar las fábricas de Vizcaya. La producción de Altos Hornos de Vizcaya durante los once meses fue prácticamente nula y los aceros obtenidos inútiles para la fabricación de armas. Los comités impusieron su ley en los talleres y así salían las cosas.

Así se recupera la memoria histórica. Así se miente. Y eso lo hacen personajes que se presentan como profesores de una universidad, desprestigiándola y, de rebote, desprestigiando a los titulados que salen de ella.

 Carlos Ibáñez Quintana. Ex profesor de la ETS de Ingenieros Industriales de Bilbao.

Nota: es la primera vez que hago constar mi condición de tal al firmar un escrito político
 

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