En defensa de D. Fernando Sebastián

18.05.07. Ha causado un fuerte impacto la conferencia que pronunció en León el Arzobispo de Pamplona. La prensa progresista se ha apresurado a levantar el grito escandalizado afirmando que “pide el voto para la extrema derecha”, “pide el voto para Falange Española de las JONS” etc. etc.

La conferencia de D. Fernando, cuya lectura recomendamos a nuestros amigos, hace un recorrido por la historia de España. Parte de la Ilustración  con la que comienzan los ataques a la Iglesia. Sigue con la monarquía liberal, con la que estos ataques continúan y llega a la República con la que llegan a su punto más alto.

Reproducimos los párrafos más significativos.

 Después de estos trágicos años de la guerra civil, la mentalidad laicista queda de nuevo reprimida durante la larga época franquista. La Iglesia española acepta la situación como refugio de la dura persecución sufrida. Cree en las promesas de regeneracionismo. La Santa Sede cree menos. Pió XI no sacralizó la guerra. Nadie habló oficialmente de Cruzada. En el nuevo Estado franquista no hubo Nuncio hasta mayo de 1938.

Después de un tiempo de tensiones y  titubeos, la transición clarificada y aceptada como una operación de CONSENSO, significa un esfuerzo de reconciliación, con la voluntad de superar las tensiones e incomprensiones del pasado. En la fase preconstitucional se elaboran cinco líneas de pacto o de consenso: monarquía o república, capitalismo o socialismo, centralismo o autonomismo, continuidad o revolución, confesionalidad o laicismo. El artículo 16 de la Constitución es fruto de un pacto general.

Con el gobierno Zapatero han quedado cuestionados estos pactos constitucionales. Se considera que la transición estuvo demasiado condicionada por el franquismo. Por lo que a nosotros nos interesa, la aconfesionalidad descrita en el art. 16 se quiere interpretar en el sentido de un laicismo excluyente que no aparece en nuestra Constitución. Se pretende imponer el laicismo estricto como ideología dominante y excluyente. Da la impresión de que el equipo del Gobierno actúa como si la Transición hubiera estado demasiado condicionada por el franquismo, como si no hubiera sido un acto legítimo del pueblo soberano. La verdadera soberanía estaría mejor expresada en la Constitución del 31. Según esta mentalidad, en la actualidad tendríamos que empalmar con la legitimidad democrática de la IIª República saltándonos más de setenta años de historia. ¿Quiere esto decir que se quiere también volver al laicismo excluyente de los art. 26 y 27 de la Constitución republicana? Sería una decisión arbitraria muy peligrosa.

El Arzobispo de Pamplona refleja en éstos párrafos su personal actitud durante los años de la transición. Da por bueno que existió un consenso, en el que él mismo creyó, que pretendía terminar con los enfrentamientos del pasado. Concluye manifestando un desencanto ante la actual actitud del gobierno socialista, que niega toda validez al consenso, que oficialmente conformó el cambio democrático y en que él y la mayoría de la Jerarquía eclesiástica creyeron.

Prudentemente huye de las calificaciones que por ello merecen los gobernantes socialistas. Se limita a constatar los hechos. ¿Cómo ve la situación política actual?

Hoy en España hay algunos partidos políticos que quieren ser fieles a la doctrina social de la Iglesia en su totalidad, como p.e. Comunión Tradicionalista Católica, Alternativa Española, Tercio Católico de Acción Política, Falange Española de las JONS. Todos ellos son partidos poco tenidos en consideración. Tienen un valor testimonial que puede justificar un voto. No tienen muchas probabilidades de influir de manera efectiva en la vida política, aunque sí podrían llegar a entrar en alianzas importantes si consiguiesen el apoyo suficiente de los ciudadanos católicos. Por eso no pueden ser considerados como obligatorios pero sí son dignos de consideración y de apoyo. Los grandes partidos, los que rigen la vida social y política  son todos ellos aconfesionales, algunos radicalmente laicos y claramente laicistas.

Como vemos en ningún momento pide el voto para ninguno de los partidos que menciona. Tampoco para FE de las JONS. ¿A qué viene el escándalo de la prensa “progre”? A meterse con el Arzobispo. Aparentemente porque menciona al partido que ellos condenan. Pero en realidad lo que les ha dolido es el contenido de toda la conferencia, en la que un Obispo, a quien no se puede descalificar como de extrema derecha, que incluso aceptó la Constitución de 1978, refleja con hechos la falsía de quienes fingieron darla por buena. Y denuncia claramente su actuación presente, radicalmente anticatólica, exactamente como lo fue la de sus antecesores entre 1931 y 1939. Ahí les duele. Aunque intenten disimularlo trinando contra FE de las JONS

¿Qué pasa con ese partido? ¿A qué viene tanto escándalo? Cierto es que la época más dictatorial del anterior régimen se cubrió con las etiqueta de FET Y JONS. Pero aquello no era tradicionalismo; lo decimos nosotros. Tampoco era la Falange que hoy menciona el Arzobispo de Pamplona. La Falange experimentó un gigantesco crecimiento a lo largo de la Cruzada. Tanto que a pesar de no haber obtenido ni un diputado en febrero de 1936 los efectivos de sus milicias, la los pocos meses del conflicto, superaban a los del requeté. ¿De dónde procedían los muchachos que engrosaron sus filas?

Muchos desengañados de la CEDA. Jóvenes católicos que cuando un amigo nuestro, el Capitán José María Barrueta, hubo de hacerse cargo de una centuria propuso a sus subordinados rezar el Rosario, como lo hacían en su compañía de requetés,  lo aceptaron encantados.

En algunas comarcas de Navarra, los nacionalistas se integraron en unidades falangistas. Así el padre del actual líder separatista Patxi Zabaleta.

Y muchos rojos; ya en la democracia, hemos visto a Laín Entralgo y a Antonio Tovar, importantes intelectuales de la Falange en la década de los cuarenta, pedir el voto para el PSOE.

A un correligionario que recordaba cuando los falangistas le hicieron beber ricino, le replicamos: “seguro que los que aún vivan de aquella época están en el PSOE  o en el PCE.

¡A dónde hemos llegado con lo que hoy se acepta como políticamente correcto! Se escandalizan ante la mera mención de FE de las JONS  y se consideran democráticos al PSOE y al PCE.

Ambos se sublevaron en Asturias y cometieron numerosos y espantosos crímenes en 1934. Miembros del PSOE, encargados de la adquisición de armas para su bando, se forraron con las comisiones y adquirieron como material bueno auténtica chatarra. ¿Nadie se acuerda del expolio que supuso para muchas familias la apertura de las cajas de los bancos cuyo producto llegó a Méjico en el yate Vita? ¿Cuándo otro grupo político de los que ellos vituperan como “extrema derecha” ha cometido tantos crímenes y robos?

¿Con qué cara se presentan como democráticos los seguidores de un partido que dondequiera que ha gobernado lo ha hecho dictatorialmente, del modo más cruel que han conocido los siglos, y ha producido a lo largo del siglo XX más de cien millones de víctimas?

¿Hasta cuándo vamos a vivir de la mentira dando por bueno los mitos sobre los que está planteada esta sociedad que llaman democrática? La culpa no es solo de los que mienten, sino de los que callan otorgando carácter de verdades a las ficciones. ¡Y nos reímos de los tiempos en que la gente creía en brujas y amuletos! ¿No es esto peor?
 

Carlos Ibáñez Quintana

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